En comparación interanual, julio habría mostrado un aumento del 1,4%, pero desde la entidad explicaron que este resultado se debe en gran medida a una baja base de comparación y que no altera el panorama general. Para la UIA, la actividad industrial ha permanecido prácticamente estancada desde mediados de 2025.
Estos datos se presentan después de que las cifras oficiales del INDEC revelaran una leve mejora en junio, mes en el que la industria creció un 2% interanual y un 0,9% en comparación con mayo. Sin embargo, el primer semestre concluyó con una contracción del 2,2% respecto al mismo período de 2025 y una producción que todavía se sitúa un 11% por debajo de los niveles de 2022.
De acuerdo con el informe de la UIA, la actividad industrial volvió a caer. Los indicadores sectoriales durante julio mostraron un desempeño irregular, con varias actividades relevantes experimentando descensos. En el sector de la construcción, los despachos de cemento cayeron un 4,6% mensual, acumulando una baja del 3% en comparación con el año anterior. Asimismo, el Índice Construya, que mide la evolución de las ventas de insumos para la construcción, experimentó una disminución del 0,8%.
A más largo plazo, la comparación revela de manera más clara la debilidad del sector: ambos indicadores se mantienen más de un 20% por debajo de los niveles de 2022, y los despachos relacionados con obras pequeñas se encuentran alrededor de un 30% por debajo de ese año.
Por otra parte, la industria automotriz también mostró un significativo descenso, con una producción que cayó un 6,8% en relación a junio y una contracción acumulada del 18% respecto a 2025.
El consumo de energía eléctrica por parte de los grandes usuarios industriales se redujo un 3,5% mensual, manteniéndose un 6% debajo de los niveles de 2022.
A pesar del desempeño general negativo, algunos sectores reportaron cifras positivas. La producción de acero aumentó un 3,4% mensual, aunque todavía se encuentra un 10,9% por debajo de 2022. La actividad metalmecánica permaneció casi estable, con un leve aumento del 0,1%, aunque aún está un 17,4% por debajo de los niveles de aquel año. En cuanto a la producción de aluminio primario, se registró una caída mensual del 1,8%, aunque hay una mejora acumulada del 1% respecto a 2025.
En el rubro de alimentos y bebidas, la producción láctea y de bebidas crecieron un 0,9% mensual cada una. Sin embargo, la faena vacuna sufrió un descenso del 2,8% en comparación con junio, acumulando una baja interanual del 6%.
Desde el ámbito externo también llegaron señales negativas. Las exportaciones hacia Brasil cayeron un 12% en julio, aunque aun así se mantiene un incremento acumulado del 3,8% durante los primeros siete meses del año. Por otro lado, la liquidación de divisas agroindustriales se redujo un 14,6% mensual y un 16,7% interanual.
El análisis de la UIA sobre el primer semestre revela en qué áreas se concentró el deterioro. Los bienes durables y semidurables fueron el principal factor negativo, con una caída acumulada del 21% interanual y una incidencia negativa de 1,7 puntos porcentuales sobre el indicador general. Este retroceso estuvo relacionado principalmente con la disminución en la demanda interna de vehículos, electrodomésticos y equipos para el hogar.
Asimismo, las prendas de vestir, cuero y calzado también mostraron significativas caídas, con una contracción acumulada del 14% y una incidencia negativa de 0,6 puntos porcentuales. Las industrias vinculadas a la cosecha retrocedieron un 6%, restando igualmente 0,6 puntos al indicador.
En contraste, la producción destinada al consumo masivo fue el único gran agregado que aportó de manera positiva al desempeño industrial: creció un 1,8% y sumó 0,7 puntos porcentuales, impulsada por productos farmacéuticos, artículos de higiene y limpieza, y algunos segmentos de alimentos y bebidas.
De este modo, a pesar de algunos avances puntuales y del crecimiento interanual estimado para julio, la industria sigue enfrentando un escenario de estancamiento, con notables diferencias entre los sectores y niveles de producción que permanecen por debajo de los registrados en 2022.










