Las pesquisas buscan esclarecer si Walter empleó empresas de seguros bajo su control para transferir fondos a otros negocios de su propiedad, omitiendo la adecuada divulgación de los vínculos entre las partes implicadas. De acuerdo a los detalles surgidos de la investigación, los funcionarios están examinando las operaciones de préstamos entre entidades asociadas, una práctica aceptada en la industria siempre que se respeten ciertos límites y se informe de manera transparente a los reguladores.
Dentro de TWG Global, la figura de Moore cobra especial relevancia. Fuentes consultadas han señalado que Moore actuó como intermediario entre las aseguradoras y las compañías beneficiarias de los préstamos, organizando la creación de entidades jurídicas específicas para transferir los fondos. Su papel como ejecutor y conocedor de los aspectos técnicos de los préstamos le ha conferido un estatus destacado entre los allegados al empresario.
Las aseguradoras Delaware Life y Clear Spring Life & Annuity, ambas bajo el ala del grupo de Walter, llevaron a cabo una revisión interna que descubrió alrededor de 20.000 millones de dólares en préstamos privados cuyos destinos no se habían informado adecuadamente a los reguladores. Según los hallazgos, los fondos circularon a través de empresas intermediarias como ABS Capital, Amistad Financial, Bradford Allen y Hudson Trading, que establecieron sociedades de responsabilidad limitada para recibir y redistribuir el capital a otras entidades del conglomerado.
En este entramado, ABS Capital se conecta directamente con la Argentina, ya que los empresarios Juan y Diego Ball, reconocidos en el ámbito empresarial de Buenos Aires y ex empleados de Guggenheim, aparecen involucrados en la trama en cuestión. La operación incluyó el uso de capas de LLCs, a menudo con nombres que dificultaban la identificación de su vinculación con los negocios de Walter. Según las fuentes, los fondos llegaban a manos de entidades bajo el control del magnate, y los registros regulatorios no siempre reflejaban el verdadero carácter de las transacciones.
EquiTrust, otra aseguradora asociada a Amistad Financial, también participó en préstamos significativos a vehículos conectados con otras intermediarias. La indagación se ha ampliado para incluir el complejo entramado de relaciones entre las diversas compañías y los mecanismos utilizados para el flujo de capitales.
Rich Moore, cuyo perfil profesional se destaca por su larga trayectoria en el sector, inició su vinculación con el grupo de Walter en 2008 en Guggenheim Partners. Tras casi catorce años, se trasladó a Group 1001, encargado de supervisar las aseguradoras del conglomerado. En 2023, asumió el cargo de vicepresidente ejecutivo de TWG Global, que integra las inversiones de Walter en firmas financieras, deportes y tecnología.
Se ha indicado que TWG Global ha decidido no comentar sobre los avances de la investigación, aunque en ocasiones anteriores manifestaron que siempre actuaron de manera correcta y rechazaron cualquier intento de eludir las normativas. Paralelamente, el conglomerado ha comenzado a reducir el número de préstamos afiliados registrados en sus aseguradoras, incluyendo un reemplazo de activos por 6.500 millones de dólares.
La investigación federal, que involucra a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), ha tenido repercusiones en otras firmas vinculadas a Walter. El valor de la deuda emitida por Guggenheim Partners y la aseguradora Sammons, uno de los principal socios del magnate, ha caído en los mercados. Asimismo, las acciones de Carvana, una de las inversiones más visibles en el portafolio de Walter, experimentaron un marcado descenso antes de recuperar parte de su valor. Documentos regulatorios revelaron que el empresario utilizó la mayoría de su participación en la compañía como colateral en diversas transacciones financieras.
La investigación revela que la estructura de préstamos seguía un patrón específico. Las firmas intermediarias eran propuestas para participar en la operación y obtenían utilidades gracias a la diferencia entre los intereses cobrados a los receptores finales y a los pagados a las aseguradoras. Una vez completado el acuerdo, la firma de inversiones Franklin Monroe, ubicada en Chicago y relacionada con el entorno de Walter, se encargaba de la documentación y gestión administrativa de los préstamos.
Fuentes vinculadas a la investigación describen a Moore como el referente para aclarar cualquier duda durante el proceso, tanto para los intermediarios como para las partes interesadas. La coordinación de los contratos y las diversas etapas del flujo de fondos recaía en su equipo, que mantenía comunicación directa con los responsables de cada firma implicada.
El alcance del caso ha sido global, reflejando la diversificación de inversiones de Walter en sectores como deportes, tecnología y mercados emergentes. La decisión de desprenderse de participaciones en equipos como Los Angeles Lakers y el club inglés Chelsea fue parte de la estrategia para mitigar la exposición del grupo ante el avance de la investigación.
Los representantes de las firmas involucradas no respondieron a múltiples solicitudes de comentarios, y la SEC junto a los fiscales federales continúan analizando la documentación y el impacto de las transacciones. La revisión de los préstamos y transferencias entre entidades asociadas sigue siendo el foco del trabajo de los reguladores. La magnitud del caso y la complejidad de la estructura financiera han captado la atención de los mercados internacionales, especialmente por la influencia de inversiones y operaciones en América Latina y la Argentina.










