El aumento en los costos de energía generó mayores presiones sobre las expectativas de inflación global y sobre las tasas de interés. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años se acercaron al 4,75 por ciento, en un contexto donde Wall Street registraba caídas. El S&P 500 descendió un 0,6 por ciento, el Nasdaq un 0,4 por ciento y el Dow Jones un 0,5 por ciento.
En el mercado local, el dólar mayorista retrocedió 4 pesos, ubicándose en 1510 pesos, aunque se mantuvo por encima del umbral de 1500 pesos que el Gobierno había intentado sostener durante gran parte de agosto. Esta disminución se produjo tras la decisión del Banco Central de flexibilizar dicha referencia, buscando aliviar la escasez de pesos y la presión sobre las tasas a corto plazo.
El dólar minorista se mantuvo en 1535 pesos en el Banco Nación. En cuanto a las cotizaciones financieras, el MEP se situó cerca de 1538 pesos y el contado con liquidación registró una baja del 0,5 por ciento, alcanzando casi 1600 pesos. Por su parte, el dólar blue cerró alrededor de 1555 pesos. Los contratos de dólar futuro mostraron una mayoría de bajas para los vencimientos de 2026, con el mercado estimando un tipo de cambio mayorista de 1536 pesos para fines de septiembre, apenas por encima de la cotización actual.
Los activos argentinos evidenciaron un comportamiento dividido. Los bonos soberanos en dólares vieron una caída de hasta el 0,7 por ciento, mientras que el riesgo país se mantuvo en 512 puntos básicos. Por el contrario, el índice S&P Merval creció un 2,1 por ciento en pesos y casi un 3 por ciento medido en dólares, destacándose las acciones de YPF entre las que registraron un aumento.










