En pocas horas, el agua rodeó las viviendas, dejando sin escapatoria a sus habitantes.
“Esto fue hoy a la mañana. Amanecimos así, con el agua ya acá. La vez pasada, en 2023, era lento. Yo digo que para las 4 o 5 de la tarde el agua va a cubrir toda la calle”, comentó una vecina mientras preparaba sus pertenencias para evacuar.
Durante un recorrido realizado por una periodista, se pudo ver a familias enteras desmantelando sus hogares en un tiempo récord: heladeras, lavarropas, colchones y otros electrodomésticos fueron apilados en la vereda en espera de que alguien pudiera ayudarlos a trasladarse a un lugar seguro.
La mujer indicó que el agua no solo proviene del río Paraná, situado a unos 150 metros, sino que también se filtra por la parte trasera de las casas: “El agua viene de adelante y de atrás. Todo el agua que viene de atrás ya está por cerrar la calle”.
Además de cuidar a sus hijos, la vecina también debe proteger a su abuelo de 90 años. “Sacamos todo lo de él”, relató, aunque su abuelo se mostró reacio a ser trasladado, afirmando: “Yo no tengo miedo del agua”.
“No hay camiones para que vengan a sacar a la gente. Trajeron el tractor y un solo camión. ¿Qué hace la gente con todas las cosas que tiene aquí?”, se preguntó otra vecina, quien evidenció su desesperación. El municipio ha enviado un tractor y una camioneta de un concejal para ayudar en el traslado de pertenencias, pero los habitantes coincidieron en que los recursos disponibles resultan insuficientes ante la magnitud de la situación.
Una vecina que trabaja como cuidadora mencionó que tiene a su cargo seis pacientes, uno de ellos postrado, en una casa situada a media cuadra del muelle. El agua ya comenzó a ingresar en dicha vivienda, y aún no ha recibido respuesta oficial sobre el traslado.
“Fui a la municipalidad a pedir una casa para los pacientes y ni se molestaron. No buscaron una casa. Tengo seis pacientes, no sé cómo voy a hacer”, lamentó. Ante la falta de asistencia, optó por una solución extrema: comenzar a subir todo al techo de chapa y armar una carpa para refugiarse allí si no llega la evacuación. “Si no nos vienen a buscar, nos quedamos en la carpa. Porque están robando”.
Además de los estragos causados por el agua, varios vecinos expresaron su temor a los saqueos que históricamente ocurren durante las inundaciones. “Roban todo: el aire, los ventiladores, todo. Entonces tenemos que sacar todo”, relató una vecina. Una joven que alquila su vivienda en Itatí reveló que tuvo que buscar un nuevo alquiler de manera urgente, sin poder cancelar el contrato anterior: “La inundación te empuja a hacer una mudanza”, indicó.
Al cierre de la nota, el nivel del agua continuaba en aumento, mientras los vecinos aguardaban, con sus pertenencias listas, la llegada de ayuda por parte del municipio.










