La bandera roja se desplegó de inmediato en la vuelta 183, a solo cinco giros del cierre. Los equipos de seguridad se movilizaron rápidamente para asistir a los pilotos y restablecer la posición normal del auto de Logano, que se deslizó sobre su techo sin ser impactado por otros competidores durante su inversión.
En total, al menos 15 vehículos se vieron afectados por el incidente. Además de Logano y Herbst, también estuvieron involucrados Carson Hocevar, Austin Cindric, Brad Keselowski, Daniel Suárez, AJ Allmendinger, Chris Buescher, Chase Briscoe, Josh Berry, Erik Jones, Ricky Stenhouse Jr., Alex Bowman, Connor Zilisch y Shane van Gisbergen.
Logano luchaba por el líderato de la carrera cuando su auto se desestabilizó en el tri-óvalo tras un contacto. Al salir del centro médico del circuito, comentó que el toque se produjo en una zona de la pista que le impidió recuperar el control: “Sinceramente, todavía no había visto la repetición aunque… supongo que aquí está”. Luego, al observar las imágenes, explicó: “Veamos qué pasó aquí. Él está empujando al final aquí. ¿Y después me va a empujar en el tri-óvalo, tal vez? Sí, parece que simplemente recibí un pequeño empujón en el lugar equivocado ahí”.
El auto se deslizó hacia la parte alta del óvalo, giró y quedó volcado. Logano hizo una analogía cinematográfica al describir el momento posterior: “Y después ese momento fue muy de Talladega Nights. Es como, ‘oh no, estoy boca abajo, este no es un buen momento’”.
La detención de la carrera permitió a los rescatistas trabajar alrededor del Ford de Team Penske. Una vez que el vehículo estuvo nuevamente sobre sus ruedas, Logano logró salir del auto y fue llevado al centro médico del infield para ser evaluado.
Tras ser atendido, Logano enfatizó la efectividad de los equipos de seguridad y la resistencia de la estructura de su auto: “No puedo agradecer lo suficiente al equipo de seguridad. Hicieron un trabajo increíble para dar vuelta esa cosa. El coche hizo un gran trabajo”, afirmó. Comparó el episodio con un vuelco anterior, donde la estructura superior había sufrido daños: “La última vez que volqué, quedó aplastado sobre mi cabeza. Y esta vez, bueno, no vimos que la jaula antivuelco se aplastara en absoluto. Valoro lo que ha hecho NASCAR. Gracias al equipo de seguridad por sacarme de ahí sano y salvo… hubo algunos golpes violentos en este accidente”.
Al finalizar, Logano resumió la gravedad del incidente: “Sí, simplemente feliz de estar vivo”. El accidente se produjo en medio de un grupo compacto de autos, varios de los cuales quedaron fuera de control en diferentes sectores del circuito. La maniobra de Herbst también fue parte de esta secuencia, generando una de las imágenes más preocupantes del día.
Herbst chocó inicialmente contra el muro externo y luego impactó con fuerza contra la pared interna. El piloto logró salir de su vehículo por sus propios medios, aunque al principio parecía tener dificultades para recuperar el aliento tras la violencia del impacto.
Al igual que los demás competidores implicados, Herbst pasó por el centro médico del infield y fue dado de alta. Posteriormente, se presentó con una férula en la muñeca izquierda y ofreció su perspectiva sobre el accidente y la carrera: “Sí, estoy bien, gracias. Fue uno grande, pero simplemente gracias a 23XI y Toyota por el apoyo”. El piloto explicó que creía tener opciones de competir hasta el final, a pesar de haber perdido posiciones durante la carrera: “Ha sido un año con altibajos, por decir lo menos. Así que pensé que teníamos una oportunidad al final. Nos sacaron un poco de posición, pero volvimos y al final simplemente quedamos atrapados en ese accidente en Talladega”, concluyó.










