Un grupo de investigadores del Conicet y la Universidad de Buenos Aires (UBA) ha descubierto una forma de comunicación entre las células de un tumor de páncreas que podría explicar cómo logran sobrevivir en condiciones de escasez de oxígeno y nutrientes. El médico cardiólogo Jorge Tartaglione comentó sobre este hallazgo y enfatizó que entender este mecanismo podría allanar el camino hacia el desarrollo de tratamientos que interrumpan dicha comunicación. Para ilustrar su explicación, utilizó una analogía cotidiana al referirse a este proceso como “el WhatsApp del tumor”, destacando cómo las células se envían señales en entornos con recursos limitados. Este descubrimiento señala un potencial punto de intervención, aunque aún no implica la existencia de un tratamiento capaz de eliminar el tumor basándose en este mecanismo. Durante su exposición, Tartaglione destacó que cuando el tumor se ve privado de oxígeno y nutrientes, las células logran comunicarse entre sí para sobrevivir. Precisó que el estudio permite ver cómo interactúan las células bajo estas condiciones adversas, mencionando que han identificado el proceso comunicativo entre ellas a través de mensajes. La relevancia de este hallazgo radica en la notable capacidad de supervivencia de las células tumorales. Si los investigadores logran determinar cómo interrumpir esta comunicación que favorece su permanencia, podrían abrir nuevas vías para el tratamiento del cáncer de páncreas. Tartaglione sugirió que una posible dirección futura sería bloquear esa comunicación celular para dificultar la supervivencia del tumor. “¿Para qué sirve? Para cortarlo, porque con futuros tratamientos esto se va a poder cortar y van a poder actuar sobre el tumor”, afirmó. Sin embargo, por ahora, esta aplicación continúa siendo objeto de investigación. En su exposición, no se detallaron fármacos, ensayos clínicos ni plazos específicos para la posibilidad de llevar este descubrimiento a la práctica en pacientes. Este avance se centra en la identificación de un mecanismo que podría convertirse en un objetivo terapéutico, siempre que las investigaciones futuras confirmen las formas de bloquearlo.










