Leandro Costa Brutten, el concejal en cuestión, hizo pública su dimisión a través de sus redes sociales, aceptando la responsabilidad por los hechos. En su relato, mencionó que durante la discusión persiguió a su expareja y le arrebató de manera violenta el teléfono celular con el que ella lo estaba grabando.
“Quiero informar de mi total responsabilidad y culpa por una situación condenable de la que soy absolutamente responsable”, expresó el edil.
Al reconocer su acción, mencionó que se trató de un “forcejeo violento” tras el intento de su expareja de grabarlo, una acción que, como admitió, ella tenía “todo el derecho” de realizar. “Mi ex pareja me intentó filmar, le quité el teléfono con violencia”, indicó, y añadió: “Actué mal con alguien a quien amo, la madre de mis hijos”.
Costa Brutten manifestó que no tiene explicaciones acerca de su comportamiento y rechazó culpar a terceros. “No le echo la culpa a nadie, la culpa es totalmente mía. Nadie tiene la culpa, menos mi familia”, aseguró.
Asimismo, explicó que nunca había estado involucrado en una situación similar y que era la primera vez que reaccionaba de esa manera. En su publicación, el concejal informó que se presentará ante la Justicia para asumir las posibles consecuencias legales de su accionar. “Voy a asumir mi culpa total por mi actitud repudiable y mi comportamiento ilegal, que va en contra de lo que corresponde como hombre y ser humano, siempre respetando a toda mujer y conviviendo en armonía con la ley en nuestra sociedad”, sostuvo.
Con su renuncia efectuada el jueves, la decisión impacta no solo a nivel institucional, sino también en el panorama político local y provincial. Desde su incorporación al Concejo Deliberante, el concejal había logrado posicionarse como uno de los referentes de la oposición a la gestión del intendente Wálter Cortés, manteniendo un enfrentamiento marcado con el oficialismo.
La salida de Costa Brutten también afecta al peronismo en Bariloche, ya que había adquirido relevancia en la discusión política provincial y su nombre se consideraba para formar parte de un eventual armado electoral en Río Negro para las elecciones del 2027. Su nombre había sido mencionado como posible compañero de fórmula de María Emilia Soria, una figura prominente en el peronismo con proyección a gobernar Río Negro en 2027.
El propio Costa Brutten explicó que su decisión de renunciar responde a que ya no siente que cumple con las condiciones necesarias para ocupar un cargo público. “Renuncio por carecer de aptitud moral y legal para representar a los barilochenses en el importante ámbito del Concejo Deliberante de San Carlos de Bariloche”, manifestó.
Adicionalmente, destacó que no tiene “capacidad moral ni ética” para seguir en el cargo. “¿Cómo voy a legislar o plantear una lucha por alguien si no puedo con mi alma?”, cuestionó. Agregó que no se puede representar a nadie sin una adecuada conducta en la vida personal, subrayando la interrelación entre la vida privada y la función pública.
El dirigente también consideró necesario hacer pública la situación, ya que forma parte de las responsabilidades de su exposición política. “Es un requisito de la vida pública dar la cara”, afirmó.
En tanto, el intendente Wálter Cortés reconoció que la renuncia de Costa Brutten constituye un “sacudón político” en el ámbito local, dada la oposición que el concejal había manifestado hacia su gestión. Sin embargo, Cortés evitó hacer un análisis político del incidente, argumentando que pertenece a la esfera privada. “En los infortunios de la vida de las personas, no me meto”, concluyó, enfatizando que se trata de “un momento de tristeza tanto para quien sufre una agresión como para quien la comete.”










