Con una actitud seria y pensativa, la incomodidad del delantero argentino se hizo evidente desde el banco de suplentes. Esto indicó que persiste con su intención de dejar el club, a pesar de que la entidad madrileña está reacia a reforzar al Barcelona, que lo ha querido desde hace varios meses.
Los nombres de los futbolistas sonaron uno a uno por los altavoces del estadio. Cada presentación fue recibida con aplausos hasta que llegó el turno de Julián Álvarez, momento en el cual el Metropolitano reaccionó con una contundente silbatina hacia el delantero con el número 19. Así, la Araña tomó conciencia del malestar de una parte de los hinchas, que esperaban un gesto por su parte antes de volver a verlo con la camiseta del Atlético, gesto que finalmente no se presentó.
El regreso del atacante de la selección argentina era el anuncio más esperado del día. La expectativa en torno a su retorno al Metropolitano era alta y, al llegar su turno, la afición no tardó en expresar su descontento. Los silbidos resonaron intensamente. Álvarez, nacido en Calchín, se convirtió en el centro de atención pero por razones negativas.
La hinchada rojiblanca mostró su descontento con la actitud que mostró durante el verano europeo, evidenciada por su deseo de dejar el club mediante un traspaso.
En los primeros compases de la segunda mitad, el director técnico Diego Simeone ordenó a Julián que comenzara sus movimientos precompetitivos. Así, el futbolista empezó a calentar al lado del campo con una pechera verde. Su ingreso tenía como objetivo intentar romper el cero en el marcador ante el Submarino Amarillo. Sin embargo, la afición volvió a hacerse escuchar, coreando: “¡Dile que se vaya!”.
A los 59 minutos, el defensor Mar Pubill logró un golazo, que curiosamente era del estilo que suele marcar Julián. El 1-0 del Atlético retrasó su entrada al juego, que finalmente ocurrió a los 67′, tras un empate convertido por penal de Gerardo Moreno para el equipo visitante. La desaprobación de los hinchas no disminuyó; al tocar el balón, Álvarez recibió silbidos continuos.
El escenario se complicó para el equipo local, que vio como Villarreal, donde Juan Foyth fue titular, se puso 2 a 1 tras un penal anotado por Georges Mikautadze, resultado de una falta revisada por el VAR. Sin embargo, a cuatro minutos del final del tiempo reglamentario, Giuliano Simeone apareció para anotar el gol del empate, provocando la euforia en el banco de suplentes. Mientras tanto, Julián apenas tuvo protagonismo ofensivo, más allá de algunas intervenciones.
Finalmente, el resultado fue un empate 2 a 2, con el equipo local jugando con un hombre menos tras la expulsión de Le Normand. No obstante, lo más significativo fue la ruptura evidente en la relación entre Atlético de Madrid y Julián Álvarez, quien llegó al club con ambiciones de grandeza. La impactante imagen final fue que mientras el equipo saludaba a la hinchada, Álvarez se retiró solo hacia los vestuarios, acompañado nuevamente por el coro de silbidos desde las gradas.
Todo comenzó el 25 de mayo, cuando se dio a conocer una reunión entre Julián y los directivos del Atlético, donde este expresó su deseo de continuar su carrera en Barcelona. Esa decisión dio inicio a meses de tensión entre la afición del club madrileño.
Pocas semanas después, en plena Copa del Mundo, Julián habló sobre su situación. En una madrugada del 23 de junio, sus palabras sorprendieron al ambiente futbolístico: “La verdad es que no lo sé. No es momento para hablar de esto, pero tampoco puedo esconderme ni hacerme el otro. La verdad, trato de ser una persona honesta y hablé con la gente del club con la que tenía que hablar. Creo que lo mejor para todos es una transferencia y cumplir mi sueño”, expresó Julián, visiblemente nervioso.
Tras estas declaraciones, Miguel Ángel Gil respondió varias veces enfatizando que el jugador no dejaría la institución rojiblanca. Ahora, tras meses de rumores y tensión, Julián se encontró nuevamente cara a cara con la afición colchonera, que dejó en claro su postura sobre los acontecimientos del verano.










