El comunicado subraya que tanto la Embajada Argentina en España como el Consulado General en Madrid están en alerta para verificar si hay ciudadanos argentinos entre los afectados por el siniestro. “La República Argentina hace llegar su solidaridad al pueblo de España ante esta tragedia”, menciona el texto oficial, que también informa sobre la habilitación del teléfono de guardia del Consulado General en Madrid: +34 609 240 408.
El trágico evento que motivó la respuesta del gobierno argentino se produjo a las 8:54 hora local de este miércoles, entre Los Yébenes y Urda, a la altura del kilómetro 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, en la provincia de Toledo. Un tren AVE de Renfe chocó por detrás a un convoy de Iryo que se encontraba detenido en las vías, dejando un saldo de al menos 30 muertos y más de 80 heridos. En total, los dos trenes transportaban 544 pasajeros, entre los cuales había un bebé: 397 en el AVE de Renfe y 147 en el Iryo.
Las primeras investigaciones, según fuentes oficiales del gobierno español, indican que un fallo en el sistema de seguridad había obligado a detener a varios trenes en la zona. Cuando se dio la orden de continuar, el tren de Iryo no pudo retomar la marcha y quedó inmovilizado. Un operario del centro de control de Atocha habría cometido un error al autorizar al tren de Renfe a seguir su recorrido, a pesar de que el semáforo indicaba rojo y la via estaba bloqueada, lo cual provocó el choque.
La violencia del impacto causó que al menos tres vagones descarrilaran, dos de ellos cayendo por un terraplén cercano. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, indicó que 24 de los fallecidos viajaban en el tren AVE y 6 en el Iryo. “Lamentablemente, esperamos más fallecidos”, advirtió el mandatario regional, que también mencionó más de 80 heridos: 30 con lesiones leves, 50 en estado moderado y algunos en condiciones graves.
Este accidente se suma a otro choque fatal sucedido en enero en Adamuz, Córdoba, donde una colisión entre un tren de Renfe y otro de Iryo dejó 46 muertos en la misma línea. La investigación formal de aquel siniestro aún está en curso.
El primer ministro español, Pedro Sánchez, calificó el evento como “grave” y aseguró que se mantiene en constante comunicación con el ministro de Transportes, Óscar Puente, y con el presidente de Castilla-La Mancha. Puente suspendió su agenda y se trasladó al centro de control de Atocha para evaluar la situación en tiempo real. La ministra de Sanidad, Mónica García, reconoció que el gobierno trabaja con la certeza de que se trata de “una tragedia importante”.
Bomberos de los parques de Alcázar de San Juan y Orgaz, unidades de Protección Civil de municipios cercanos, tres helicópteros sanitarios y dos unidades de vigilancia intensiva móviles se dirigieron al lugar del accidente. La Comunidad de Madrid activó los hospitales de La Paz, Getafe y el 12 de Octubre, con un total de 922 camas disponibles para recibir a los heridos.
La Guardia Civil ha abierto oficinas en Madrid, Sevilla, Córdoba y Toledo donde los familiares de las víctimas pueden colaborar en la identificación de los fallecidos y proporcionar muestras de ADN.
El rey Felipe VI suspendió su agenda desde la base militar Jaime I de Bétera, en Valencia, para seguir la evolución de la emergencia. Entre los pasajeros del tren de Iryo se encontraba la exministra de Trabajo Fátima Báñez, quien se dirigía a Sevilla para un evento empresarial y que hasta el momento no había sido localizada.
En tanto, la circulación de trenes en el corredor de alta velocidad entre Madrid y Andalucía se encuentra completamente suspendida desde las 8:54, y no hay estimación sobre la fecha de reanudación del servicio.










