A pesar del marcado deterioro en la situación, este nivel aún se encuentra por debajo del máximo registrado en años recientes. El pico se observó a inicios de 2020, cuando la morosidad alcanzó el 8,1%, en un contexto complicado que incluyó el default de una prominente empresa, restricciones cambiarias y la pandemia. De todos modos, Equilibra subraya que la probabilidad de que un crédito a empresa caiga en mora ya es tres veces mayor que el promedio de los últimos dos décadas.
El incremento en los incumplimientos no ha sido uniforme a través de los distintos sectores. La construcción y el comercio se destacan como los rubros con mayor morosidad, presentando tasas de 7,7% y 6,5%, respectivamente. La industria manufacturera, en contraste, muestra un nivel de 3,7%, alineándose con el promedio general.
El informe establece una relación entre este aumento de la morosidad y el desempeño de las diversas actividades económicas bajo el actual marco económico. “La morosidad es mayor entre los sectores perdedores del nuevo esquema económico”, afirmaron los autores del estudio, que indicaron que la actividad en construcción, industria y comercio se encuentra por debajo de los niveles de 2023.
Por otro lado, las actividades relacionadas con la minería, la energía y la intermediación financiera exhiben tasas de irregularidad inferiores al 0,5%. Sin embargo, el sector agropecuario se presenta como una excepción, con una morosidad del 4,3%.
Dentro del ámbito industrial, se observan disparidades significativas. Aunque el promedio de morosidad para el sector manufacturero es del 3,7%, este ratio varía desde el 14,6% en Textiles y Cuero hasta un escaso 0,4% en Vehículos y Transporte. Los productos químicos registran un 3,8%, Maquinaria e Instrumentos un 3,2% y Alimentos y Bebidas un 2,4%.
El informe también señala que hay una correlación entre la magnitud de los préstamos y los niveles de incumplimiento. Los créditos de menos de $5 millones presentan una morosidad del 9,3% y corresponden a cerca del 60% de las empresas, aunque solo representan el 0,2% del total del crédito. En contraste, los préstamos superiores a $3.800 millones evidencian una irregularidad del 1,8%, aunque este grupo comprende sólo el 1% de las empresas, acaparando el 73,8% del crédito total.
El avance de la morosidad también se refleja en el número de empresas afectadas, que creció de 16.200 a 37.500 en dos años, lo que equivale al 13,4% de las firmas con deudas. Asimismo, la cantidad de pequeñas y medianas empresas (pymes) con avales de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) que presentan morosidad casi se triplicó, pasando de 3.354 a 9.679.
Según Equilibra, el problema es particularmente pronunciado en las empresas de menor tamaño, que enfrentan un endurecimiento en las condiciones para acceder a nuevos créditos y un deterioro en la cadena de pagos. Datos del Observatorio Pyme citados en el informe indican que entre el tercer trimestre de 2025 y el segundo trimestre de 2026, los atrasos de las pymes en pagos a bancos, proveedores e impuestos se duplicaron.










