Juan Manuel Liquindoli, especialista en educación canina, se refirió a este fenómeno: “La ciencia ha demostrado que esto no se debe a la desobediencia o al deseo de incomodar, sino que responde a un choque emocional que impacta directamente en su sistema nervioso”.
Un estudio que investigó la acústica de los ladridos caninos reveló que estos no son sonidos aleatorios. “La frecuencia, el ritmo y la duración varían según el estado emocional del perro”, puntualizó el especialista.
“Un ladrido agudo y veloz suele ser indicador de una excitación intensa, mientras que uno más grave y sostenido puede reflejar territorialidad o alerta”, afirmó Liquindoli.
En este contexto, el educador canino explicó que, para los perros, la puerta del hogar representa una barrera física que separa un ambiente controlado de un mundo repleto de estímulos desconocidos. “Al cruzar este límite, el nivel de activación del perro puede aumentar notablemente”, añadió.
“Si a este pico emocional se le suman gritos o tirones de la correa, el desborde emocional puede intensificarse”, advirtió Liquindoli.
Por otra parte, destacó que “si el ladrido surge de una emoción, no sugerimos corregirlo, sino trabajar sobre sus causas”.
El especialista invita a reflexionar: “¿El perro está acumulando estrés durante el día y por eso se ve tan sobrepasado al momento de salir?”
Una de las recomendaciones que ofrece Liquindoli es examinar qué situaciones podrían estar causando esta sobreexcitación: “¿Hay algo en los paseos que lo altera? ¿Es necesario modificar la ruta hacia áreas o momentos menos concurridos?”
Entre las estrategias que comparte para calmar al animal, destaca la importancia de “ayudarlo a bajar su nivel de energía antes de abrir la puerta”.
La idea central es trabajar en la activación previa al paseo para evitar que el perro esté completamente desbordado al salir al exterior.
El educador canino subraya que es crucial realizar ejercicios que contribuyan a resignificar las situaciones que generan estrés en el animal.
Liquindoli concluye: “El comportamiento observado suele ser solo la punta del iceberg, y es fundamental explorar lo que hay debajo para encontrar soluciones efectivas.”










