En el contexto del lanzamiento de su documental “Novak Djokovic: The Wolf in Winter”, el tenista compartió una perspectiva íntima sobre su papel como padre, su historia de vida y la relevancia de la familia en esta etapa.
“No quiero que mi legado quede reducido a títulos o estadísticas”, sentenció el campeón, quien hoy prioriza su hogar y se plantea la posibilidad de retirarse, sin desligarse del deporte que lo ha consagrado.
“La familia ocupa el centro de esta etapa”, explicó, subrayando que una de las principales dificultades en su vida son las ausencias: “Lo que más me duele, incluso hoy, es perderme momentos de mis seres cercanos”.
Djokovic también abordó su decisión de abrir su vida privada en el documental: “Siempre quise presentar mi historia, y en particular a personas que quizá no siguen necesariamente el tenis o el deporte. Tal vez han oído hablar de mí, pero no necesariamente me conocen en privado”, comentó.
Acerca del mensaje que busca transmitir la película, agregó: “Espero que la mayoría de la gente pueda conectar con los valores universales que, ojalá, transmite esta película, como la resiliencia, la perseverancia, la familia, el trabajo en equipo, la dedicación y la confianza en uno mismo cuando otros no la tienen”.
En relación a su infancia en Serbia, marcada por la guerra y la crisis económica, Djokovic reflexionó: “Tuve que madurar muy temprano y asumir responsabilidades de un adulto, aunque estaba lejos de serlo. Entendí la misión que tenía delante y nunca miré atrás”.
Las experiencias vividas en su infancia bajo condiciones adversas le enseñaron a valorar la resiliencia como un pilar fundamental: “Debido a la guerra y la crisis económica en todo el país, tuve que crecer mucho antes que mis compañeros”, recordó, enfatizando que esos momentos definieron su carácter y su enfoque en la vida profesional.
Al falar de su esposa, Jelena Djokovic, el tenista destacó su papel esencial en su vida. “Es la única relación seria que he tenido. Hemos crecido juntos, de verdad. Fue mi amor de secundaria”, narró.
Recordó que sus caminos se unieron nuevamente años después: “Ella siempre apoyó mucho mi camino y mi vida en el tenis. Como en cualquier otra relación, hacen falta sacrificios y mucho acuerdo”.
Respecto a la vida familiar, Djokovic resaltó la importancia del diálogo: “Siempre tratamos de comunicarnos y de recordarnos el amor y la base que creamos juntos. Tenemos pruebas y dificultades como cualquier pareja, pero intentamos expresar lo que nos molesta, así como también el amor y el afecto que sentimos”.
La llegada de sus hijos modificó su perspectiva. “Probablemente viví los 18 meses más exitosos de mi vida después de que naciera mi hijo”, aseguró, reconociendo que algo similar sucedió después del nacimiento de su hija.
Sobre su relación con Stefan y Tara, afirmó: “Les debo mucho a mis hijos. Me enseñan cada día a perdonar, a estar presente, a disfrutar el momento, a vivir con más juego”.
Djokovic también valoró el apoyo de su esposa en épocas de distancia familiar: “Sin el apoyo de mi mujer, eso habría sido muy difícil para mí. Ella fue mi roca”, expresó, subrayando la dedicación de Jelena durante sus ausencias. “Ella cuidaba de nuestros hijos y les ayudaba a sobrellevar la ausencia de su padre”.
En cuanto al futuro de su hijo, Djokovic fue claro: “Quiero que tenga la opción de decidir si quiere jugar al tenis, a otro deporte o hacer lo que quiera”. Su deseo principal se alinea con la felicidad y el bienestar de su hijo: “Ante todo, quiero que sea feliz, que esté sano. Quiero ser su padre. No quiero ser su entrenador”.
Finalmente, reflexionó sobre la posibilidad de su retiro: “No depende solo del cuerpo. No quiero seguir perdiéndome distintos acontecimientos de familiares cercanos”. A pesar de que la despedida de la alta competencia se aproxima, Djokovic anticipa que mantendrá su vínculo con el tenis, pero en un entorno más cercano y familiar.










