Ahora, a los 34 años, supo que nunca había tenido cáncer: padecía una inflamación cerebral que podría haberse tratado con esteroides. Es madre de dos hijos y forma parte de un grupo de más de 40 pacientes que iniciaron acciones legales contra la Fundación de los Hospitales Universitarios de Coventry y Warwickshire (UHCW, por sus siglas en inglés). La acusan de haberles indicado tratamientos oncológicos prolongados o innecesarios. “Me dijeron una y otra vez que sin la quimioterapia moriría”, denunció.
“Me ha arruinado la vida”
Jones relató que, cuando era joven, el profesor Ian Brown, médico del Hospital Universitario de Coventry, en el centro de Inglaterra, le indicó que debía tomar temozolomida (TMZ), un fármaco de quimioterapia, durante el resto de su vida. Las recomendaciones, en cambio, contemplan seis ciclos en un período de seis meses. Según contó, cuando preguntó por qué las sucesivas exploraciones no mostraban señales de un tumor, el especialista le respondió que no podían verse “a simple vista”.
No conoció la verdad hasta 2025, cuando se revisaron los casos de cáncer del hospital vinculados con Brown. “Nunca tuve un tumor cerebral. Me diagnosticaron erróneamente y he pasado por todo este tratamiento durante la mayor parte de mi vida adulta, sin motivo alguno”, lamentó. “Básicamente, me ha arruinado la vida”, agregó.
Otros pacientes de Brown contaron que recibieron TMZ durante años y sufrieron distintos problemas médicos graves. Una mujer cree que el medicamento la dejó infértil; otra desarrolló leucemia después de someterse a 100 ciclos que no eran necesarios.
Las conclusiones preliminares de una revisión del Real Colegio de Médicos de Reino Unido (RCP, por sus siglas en inglés) señalaron que en el hospital se indicaban de manera habitual tratamientos prolongados con el fármaco, con “poca o ninguna evidencia de beneficio”. El informe consideró que los errores del personal constituían una “traición a la confianza de los pacientes” y planteó por qué los equipos de farmacia oncológica no habían consultado a personas que recibían quimioterapia oral de forma continuada durante entre 10 y 15 años.
UHCW afirmó que no comentará casos particulares, aunque informó que tomó medidas para garantizar “una supervisión más rigurosa de la prescripción y el uso de TMZ”.
Sin explicación
En 2012, Jones trabajaba como operadora de cámaras de seguridad en el estadio del Coventry City y sentía que su vida recién empezaba. Allí conoció a Pete, su pareja, que trabajaba como acomodador. Poco después comenzó a sufrir migrañas intensas y buscó atención médica. Un neurocirujano privado le realizó una biopsia cerebral.
Fiona Tinsley, socia del estudio jurídico Brabners, sostuvo que el profesor Brown diagnosticó a Jones un glioblastoma de grado cuatro, una de las formas más agresivas de cáncer cerebral, antes de que estuvieran disponibles los resultados. Se intentó contactar varias veces al profesor, ya jubilado.
Jones describió como “horrendos” los años en que tomó los medicamentos de quimioterapia. “Tenía náuseas constantes, dolores de estómago, úlceras bucales, fatiga diaria… era horrible”, recordó. El tratamiento repercutió en todos los aspectos de su vida: por temor a contraer infecciones, evitaba los encuentros sociales y familiares. Al principio le quitaron el permiso de conducir y, más adelante, se lo restringieron.
“Antes del tratamiento, solía ir al gimnasio todo el tiempo, corría, y Pete y yo solíamos salir a comer juntos con frecuencia, algo que obviamente ahora no podía hacer”, explicó. También les dijeron a ambos que ella no podría quedar embarazada. “Más tarde tuve dos hijos, que según él fueron ambos milagros”, contó.
La quimioterapia se extendió por más de diez años. En 2024, de manera inesperada, un médico la llamó para informarle que el tratamiento quedaba suspendido. “No me dio ninguna explicación. Me dijo que Ian Brown se había jubilado; era la primera vez que oía hablar de ello”, relató. Le aseguraron que su nuevo oncólogo respondería sus preguntas, pero no le dieron ningún nombre. “No sabía qué hacer, a quién acudir, con quién hablar porque no recibí ningún apoyo del hospital durante ese tiempo”, afirmó.
En mayo de 2025, un análisis independiente encargado por sus abogados y realizado por neurocirujanos y radiólogos concluyó que nunca había tenido cáncer cerebral. Su diagnóstico era desmielinización tumefactiva, una inflamación que los neurólogos suelen tratar con esteroides potentes.
Jones recibió la noticia durante una videollamada con sus abogados y los especialistas. “Cuando nos enteramos, a todos se nos saltaron las lágrimas”, dijo Tinsley, quien representa a numerosos pacientes.
La revisión del RCP, que no identificó al profesor Ian Brown y se refirió a él como el “Doctor Y”, determinó que 15 de los 20 casos analizados fueron “insatisfactorios en general”. El médico no participó en la revisión. Los investigadores encontraron “escasas pruebas” de que se hubieran comprendido y documentado los riesgos de tomar el fármaco. Los resultados iniciales también indicaron que en algunos casos hubo “insuficiente curiosidad clínica” y poca colaboración con otros integrantes del equipo multidisciplinario, lo que permitió que posibles errores de diagnóstico continuaran sin corregirse.
Jones calificó los resultados de “escalofriantes”. “No se trata solo de lo que ha hecho, sino de cómo le permitieron actuar por su cuenta durante tanto tiempo”, añadió. “Era casi como si estuviera dirigiendo su propio espectáculo y no hubiera nadie que supervisara lo que hacía”, se quejó.
Más investigaciones
Un portavoz del hospital señaló que todos los pacientes afectados fueron evaluados por médicos especialistas y recibieron los planes de atención correspondientes. “Además, estamos realizando una revisión independiente de nuestros procesos de denuncia, dirigida por una entidad independiente, para garantizar que el personal se sienta plenamente respaldado y con la confianza necesaria para expresar cualquier inquietud”, añadió el centro de salud.
“El organismo gestor evaluará el informe completo del RCP cuando se publique y adoptará las medidas oportunas en función de sus conclusiones”, precisó. “Queremos asegurar a nuestra comunidad que la seguridad, la experiencia y el bienestar de los pacientes siguen siendo nuestras principales prioridades”, concluyó el hospital.










