Fuentes del ámbito judicial informaron que estuvieron presentes la fiscal Marcela Dimundo, Rodolfo Pérez Algaba junto a sus abogados, Sebastián Queijeiro y Luciana Comerci. Javier Baños, ex fiscal y representante del hermano de la víctima, no pudo estar presente, aunque siguió el desarrollo de la audiencia a distancia.
En la sala, también se encontraba Ignacio Barrios, abogado de Carolina Cerrato, una de las testigos clave en el caso, así como la familia de Gil y la pareja de Vargas, quien había asumido inicialmente la defensa del acusado. No hubo asistencia de familiares de Pilepich, según confirmaron testimonios de los presentes.
Un momento peculiar fue protagonizado por el abogado de Gil, quien se presentó con una camisa manchada de perejil. Durante su alegato, Yamil Castro Bianchi utilizó esta planta como parte de su argumento para defender la inocencia de su cliente, pero accidentalmente terminó manchándose.
El representante del jurado que se encargó de leer el veredicto mostró signos de nerviosismo, evidentes en sus manos temblorosas y su voz vacilante. En varias ocasiones se vio obligado a detenerse para recuperar la compostura durante la lectura.
Los acusados intercambiaron miradas de rencor, dado que, desde su detención, se han acusado mutuamente. En particular, Gil mostró su furia durante la lectura del veredicto, y la indignación fue palpable cuando se comunicó que habían sido considerados culpables.
La emotividad de la jornada se hizo evidente en Rodolfo, quien, acompañado por su esposa, se abrazó a ella y en un momento de quiebre emocional, lloraron juntos, con él apretando un rosario con fuerza, dejando marcas en su mano. Queijeiro relató la intensa atmósfera de ese instante y cómo el agradecimiento por el apoyo no se hizo esperar.
El abogado sostuvo que las pruebas en contra de los acusados fueron contundentes, y a pesar de los intentos defensivos por cuestionarlas, utilizando efectos dramáticos como el del perejil, no lograron convencer al jurado.
Se prevé que la audiencia de cesura se llevará a cabo la próxima semana, con la posibilidad de que los condenados enfrenten una pena de prisión perpetua. Por otro lado, se estima que la sentencia del Tribunal Criminal Oral N°9 de Lomas de Zamora se dará a conocer después de la feria judicial.
El proceso judicial se extendió por siete días, comenzando el 29 de junio con la selección de jurados. Desde entonces, las audiencias se desarrollaron en turnos matutinos y vespertinos, incluidos sábados y domingos.
Este lunes, después de que los defensores presentaron sus argumentos, los jurados se retiraron a deliberar cerca de las 17:20; una hora y media después, anunciaron su acuerdo, comunicando la decisión final alrededor de las 18:50.
Fernando “Lechuga” Pérez Algaba, un trader, fue asesinado el 18 de julio de 2023, recibiendo dos disparos por la espalda en un momento de indefensión, según los cargos presentados. Varios individuos participaron del crimen.
Aunque no se identificó con claridad el lugar exacto de los hechos, la fiscalía postula que ocurrió en el campo “Renacer”, ubicado entre las rutas 6 y 7 en General Rodríguez. El móvil del asesinato fue la codicia, ya que tanto Pilepich como Vargas, involucrados en un emprendimiento inmobiliario, tenían deudas con la víctima, lo que suponía un beneficio económico para ellos mediante el homicidio.
Posteriormente al asesinato, los responsables desmembraron el cuerpo, que fue embalado y colocado en una valija roja y negra, así como en una mochila y envoltorios, para ser arrojado al Arroyo del Rey. Los restos fueron descubiertos entre el 23 y el 25 de julio en las cercanías de la estación de Bombeo de Ingeniero Budge. En esta fase del crimen, Carrizo, Córdoba, Gil y Contreras colaboraron con Pilepich y Vargas en diversas etapas.
Otros implicados también tuvieron roles específicos en el caso; por ejemplo, la gestora Flavia Bomrad fue acusada de facilitar un acto jurídico en la escribanía “Cerrato” de Castelar entre la víctima y Pilepich, con el objetivo de que Pérez Algaba creyera que su deudor cumpliría sus obligaciones y así desplazarse hacia “Renacer”.
La desaparición de “Lechuga” fue denunciada el 19 de julio por la propietaria del departamento que alquilaba temporalmente en Ituzaingó, quien, al no tener noticias de él, realizó un pedido de búsqueda.
En la vivienda, la Policía halló valijas listas y ropa doblada, evidenciando que “Lechuga” poseía un pasaje para viajar a Barcelona ese mismo día.










