Esta iniciativa fue formalizada a través del decreto 566, que fue publicado en el Boletín Oficial y firmado por el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
El anuncio fue realizado por el presidente Javier Milei a finales de mayo, momento en el que también anticipó una reducción permanente de las retenciones para el sector agropecuario, con la eliminación total para trigo y cebada, y una disminución gradual para la soja y sus derivados.
La normativa que se oficializó recientemente impacta en diversas actividades industriales que, hasta ahora, estaban gravadas con alícuotas que oscilaban entre el 3% y el 4,5%, según aclararon desde la Secretaría de Industria.
A partir del 1 de julio, se ha establecido una reducción a cero en los derechos de exportación para productos como químicos, acero, aluminio, cobre, zinc, estaño, otros metales industriales y parte de la cadena de producción automotriz.
Adicionalmente, se implementará una reducción progresiva para ciertos petroquímicos, entre ellos benceno, tolueno y metanol, así como para plásticos y resinas como polietileno, polipropileno y PVC, ciertos fertilizantes, y caucho, tanto natural como sintético.
También se prevé una baja gradual para una parte relevante de la cadena automotriz, que incluye automóviles, camionetas, camiones, ómnibus, carrocerías y ciertas autopartes.
Este esquema de reducción permanente comenzará este mes y se espera que finalice con la eliminación definitiva de las retenciones en junio de 2027.
“De esta manera, continúa el camino de alivio fiscal y mejora de la competitividad para las industrias y el sector productivo”, expresaron desde la Secretaría de Industria.
En 2025, el Gobierno ya había eliminado las retenciones para el 88% de los productos industriales, lo que benefició a más de 4400 productos y alcanzó a cerca del 40% de las empresas exportadoras argentinas, en su mayoría pymes.
Con anterioridad, se habían suprimido en enero de 2025 los derechos de exportación de actividades agroindustriales de economías regionales y sus cadenas de valor, que abarcan sectores como el textil algodonero, papel, cartón, alimentos y bebidas, además de reducir las retenciones a los principales productos agropecuarios.
“Disminuir las retenciones significa seguir avanzando en la integración al mundo. En un contexto en que acaba de entrar en vigencia el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que posee un gran potencial para los productos argentinos y con otros acuerdos en negociaciones avanzadas con países del EFTA – Noruega, Finlandia, Suiza –, esta decisión acompaña este proceso, mejora los precios del exportador y genera incentivos para invertir y fomentar la creación de empleo”, subrayaron desde la Secretaría de Industria.










