Esta escena no se desarrolla en una expo tecnológica, sino en el Centro de Innovación de Robots de Inteligencia Encarnada de Suzhou, un proyecto estratégico de China en su ambición por fortalecer la industria de la inteligencia artificial.
En este espacio, se encuentran diversos tipos de robots diseñados para acompañar a adultos mayores, realizar logística en empresas, limpiar hoteles e incluso servir el té. Asimismo, hay una mascota inteligente que ya ha llegado a Argentina.
Este complejo es un lugar donde empresas, investigadores y desarrolladores colaboran en la creación de una nueva generación de robots que no solo procesan información, sino que también pueden moverse, manipular objetos e interactuar con personas.
A diferencia de los sistemas de inteligencia artificial tradicionales que operan en dispositivos electrónicos, estos robots cuentan con un “cuerpo” físico. Es decir, pueden caminar, sostener objetos, trasladarse y tomar decisiones en tiempo real. La visión a futuro es que puedan realizar actividades cotidianas en hogares, hospitales, hoteles, fábricas y espacios públicos.
“La industria del robot está en una etapa inicial”, resume Yan Yue, vocera del Centro de Innovación de Robots de Inteligencia Encarnada, en un recorrido por las instalaciones. Actualmente, el centro tiene la capacidad de albergar hasta 200 robots simultáneamente, los cuales son sometidos a pruebas y perfeccionamientos antes de su lanzamiento al mercado.
Aquí, ingenieros y desarrolladores supervisan el aprendizaje de las máquinas para caminar, tomar objetos, abrir puertas o moverse entre personas sin colisionar. Cada acción genera datos que permiten optimizar los algoritmos de inteligencia artificial, mejorando la performance progresivamente.
Uno de los avances que ha despertado mayor interés se centra en el cuidado de adultos mayores. “Actúa como acompañante de las familias. Puede ayudar a los ancianos a transportar objetos pesados, como cuando van al mercado”, explica la vocera. “Puede asistir en la solicitud de un taxi, realizar compras por Internet o trámites, e incluso ayudar en caso de caídas”, añade.
Este robot comenzó a comercializarse el año pasado a 30.000 yuanes (aproximadamente 4.400 dólares). Actualmente, solo opera en chino, aunque los desarrolladores están trabajando en la inclusión de otros idiomas para ampliar su accesibilidad en diversos mercados.
En una línea similar, otro de los robots exhibidos durante la visita se llama Wanda, creado por la empresa UniX. Este dispositivo, que se desplaza sobre ruedas y cuenta con dos brazos robóticos, está destinado a la limpieza de baños y al mantenimiento a través de comandos de voz o aplicaciones móviles.
Según Yan Yue, sus principales clientes son geriátricos y hoteles, donde puede asistir tanto en tareas de limpieza como en el cuidado de residentes. Su costo supera los 200.000 yuanes (cerca de 29.500 dólares) y comenzó a comercializarse este año, habiendo llegado ya a Francia, aunque aún no se ha implementado en América Latina.
Al otro lado del centro, hay un robot cuadrúpedo llamado “Perro Luna”, una mascota dotada de inteligencia artificial que ya se vende en el mercado internacional. “Está equipado con una cámara y está diseñado para un público amplio, especialmente atractivo para los jóvenes que buscan entretenimiento”, indica Yan Yue. El año pasado se vendieron 90.000 unidades a nivel global, incluyendo en Buenos Aires, y cada una tiene un precio aproximado de 3.000 yuanes (unos 440 dólares).
Estos dispositivos son solo una parte del entrenamiento en Suzhou, reflejando la visión más amplia de China, que considera esta tecnología como una de las industrias clave en las próximas décadas. La intención es que estos robots no se limiten a laboratorios, sino que sean parte del cotidiano en fábricas, hospitales, comercios y hogares.










