El analista económico Agustín Natoli señaló que existen altas probabilidades de que la Reserva Federal opte por elevar su tasa como mecanismo para combatir la inflación. “Es difícil pensar en una baja de tasa de interés en Argentina con una tasa de Estados Unidos subiendo”, afirmó el analista.
La decisión se encuentra en manos del Comité de la Reserva Federal, que utiliza la tasa de interés como instrumento para moderar el aumento de precios, con el objetivo de llevar la inflación al 2%. Sin embargo, el alza del petróleo y la situación en el estrecho de Ormuz podrían complicar este objetivo.
Natoli estimó que la posibilidad de un aumento en las tasas supera el 90%. En este contexto, cuando Estados Unidos eleva su costo de financiamiento, los inversores pueden optar por trasladar su capital a este mercado, considerado menos riesgoso. Para competir por esos fondos, Argentina se verá obligada a ofrecer condiciones más atractivas.
El riesgo país actúa como un indicador que refleja cuánto más debe pagar Argentina en comparación con Estados Unidos para obtener financiamiento. Un aumento en las tasas de interés estadounidenses resultará en un incremento del riesgo país, lo que a su vez encarecerá el financiamiento estatal, empresarial y personal. “Si sube la tasa de interés en Estados Unidos, el riesgo país va a subir”, advirtió Natoli. Esta situación implica que el Estado, las empresas y, en ciertos casos, los individuos, podrían enfrentar créditos más costosos o un acceso limitado a los mismos.
El especialista también indicó que la economía no evoluciona de manera uniforme en todos sus sectores. Describió la situación actual como una economía “en forma de K”, un término que se utiliza cuando ciertas actividades crecen mientras que otras siguen en declive o se recuperan lenta pero gradualmente.
Las áreas de la minería, la energía y el petróleo están mostrando resultados favorables, al contrario de lo que sucede en el comercio, la industria y la construcción, que aún enfrentan dificultades para alcanzar sus niveles de actividad anteriores. Las primeras actividades tienden a captar inversiones y generar exportaciones, aunque generan menos empleo en comparación con los sectores más ligados al consumo interno.
Para Natoli, el acceso al crédito es fundamental para el crecimiento empresarial. Un préstamo puede facilitar la expansión de una fábrica, la adquisición de maquinaria o la contratación de personal. “Principalmente esto se debe a la falta de crédito”, explicó al referirse a la desconexión entre las cifras económicas y la vida cotidiana.
El analista sugirió que las pequeñas y medianas empresas podrían beneficiarse de alivios fiscales o incentivos similares a los del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
Además, subrayó que la inversión no sustituye un salario. “La inversión nace del ahorro y el ahorro nace del ingreso”, destacó. Esta advertencia va dirigida a aquellos que buscan conseguir altos rendimientos con una inversión mínima para compensar una reducción en sus ingresos laborales.
Antes de realizar cualquier inversión, aconsejó definir los propósitos del dinero destinado, el horizonte de tiempo y el nivel de riesgo que cada individuo está dispuesto a asumir.
Mantener dólares sin invertir durante prolongados períodos puede hacer que su valor se erosione. Natoli explicó que, si la inflación en Estados Unidos asciende al 3,4% anual, a la larga esos dólares alcanzarán para adquirir menos bienes.
Los bonos del Tesoro de Estados Unidos son considerados préstamos que los inversores realizan a ese país, el cual se compromete a devolver el capital en dólares y a abonar intereses. Por tal motivo, Natoli los consideró una opción con bajo riesgo. Aclaró que ofrecen rendimientos que oscilan entre el 4% y el 5%, dependiendo del plazo del bono y las decisiones de la Reserva Federal.
Además, dichos bonos pueden ser vendidos antes de su vencimiento. En cambio, los bonos emitidos por empresas argentinas ofrecen tasas de interés más elevadas, pero conllevan un riesgo mayor, dado que las compañías podrían no contar con los dólares suficientes para devolver el dinero.
Los fondos comunes de inversión agrupan los capitales de múltiples inversores. Una entidad especializada administra estos recursos y los invierte en diversos activos, como bonos, acciones o plazos fijos, a cambio de una comisión anual que varía entre el 1,8% y el 2,5%, según el fondo.
Natoli señaló que hay fondos diseñados para quienes priorizan la preservación del capital y otros para aquellos dispuestos a aceptar mayor volatilidad en el valor de su inversión. Diversificar el capital entre distintas opciones puede mitigar el impacto de una pérdida, aunque no elimina el riesgo.
El oro, por ejemplo, es generalmente considerado una alternativa para resguardar ahorros, pero también puede experimentar fluctuaciones significativas. Entre mayo de 2025 y enero de 2026, su precio se incrementó un 80%, para luego caer un 35%. En cuanto a las criptomonedas, sugirió realizar inversiones de manera gradual, destinando entre el 2% y el 5% del patrimonio solo si se comprende el mercado y se pueden tolerar sus movimientos de precio.
Bitcoin atraviesa ciclos vinculados al halving, un proceso que disminuye la cantidad de nuevas unidades creadas. Aunque las criptomonedas pueden negociarse en cualquier momento, sus valores pueden variar rápidamente. “Es muy difícil que vos puedas con tus inversiones ganar más que con tu laburo”, concluyó el analista.










