El conflicto se desató tras que Milei calificara a Lula de “corrupto”, “ladrón” y “basura socialista” en una entrevista televisiva. Las autoridades brasileñas interpretaron estas palabras como un ataque personal, lo que llevó a la decisión de retirar a su embajador en Buenos Aires luego de presiones internas.
Diego Guelar, quien fue embajador argentino en Brasil, Estados Unidos y China, describió esta situación como un “incidente desagradable”. En diálogo con medios, destacó que la relación bilateral cuenta con más de 200 años de historia y recordó episodios de tensiones en el pasado, aunque aseguró: “Por suerte, esto no es una crisis, es un incidente desagradable. La relación entre Argentina y Brasil tiene más de doscientos años. Ha pasado hasta de una guerra”.
El retiro del embajador genera inquietud entre empresarios y exportadores, que temen que la falta de representación diplomática impacte en los negocios y el flujo de inversiones, especialmente para empresas de menor tamaño. Guelar advirtió: “Somos brasileñodependientes. Esa es la realidad”.
Históricamente, crisis anteriores entre Argentina y Brasil han afectado las visitas de negocios y el desarrollo de nuevos convenios comerciales. El sector privado argentino, en particular la industria, considera a Brasil su principal destino de exportación. Es importante señalar que la presión del sector empresarial fue fundamental para resolver un conflicto reciente con otro país.
Las tensiones entre los gobiernos de ambos países no son recientes. Argentina también enfrentó una situación similar con España, donde la relación diplomática se limitó al ámbito comercial después de un cruce entre Milei y el presidente español. En esa ocasión, el país estuvo cinco meses sin embajador español.
La nueva medida de Brasil sitúa la relación entre ambas naciones en su punto más crítico desde el establecimiento del Mercosur. Guelar enfatizó la importancia estratégica de Brasil para Argentina y la necesidad de preservar este vínculo.
El volumen del comercio mensual entre Argentina y Brasil alcanzó los USD 2.600 millones, con exportaciones argentinas de USD 1.285 millones e importaciones por USD 1.325 millones. El déficit comercial, que superaba los USD 500 millones, se redujo a apenas USD 40 millones, en parte gracias al aumento en las exportaciones de energía y la disminución de importaciones de automóviles.
“Es el presidente de la República quien determina la política internacional de Argentina”, aclaró Guelar. Resaltó que el canciller únicamente lleva a cabo las decisiones y que es la postura del presidente la que marca el rumbo exterior del país.
Algunos funcionarios argentinos han planteado que es necesario separar las diferencias políticas de los vínculos institucionales. Sin embargo, Guelar sostuvo: “El presidente es el verdadero ministro de Relaciones Exteriores, porque el poder ejecutivo es unipersonal”.
El exembajador anticipó que la situación podría cambiar tras las elecciones en Brasil. “Esta es una decisión que toma el presidente de la República, en este caso Lula, como el nuestro podría tomar. Yo creo que no lo va a hacer siguiendo el ejemplo de lo que pasó con España”, agregó.
La historia entre Argentina y Brasil está marcada por momentos de colaboración y tensiones. Guelar recordó situaciones conflictivas, como la disputa por la represa de Itaipú en la década de 1970, así como la posterior integración fomentada por Raúl Alfonsín y José Sarney. “La mayor responsabilidad diplomática que he tenido es en Brasil”, afirmó.
El comercio bilateral resulta esencial para la industria argentina, que identifica a Brasil como su principal mercado dentro del Mercosur. Guelar advirtió sobre la actual asimetría: “Hoy Brasil es cinco o seis veces más que Argentina. Obviamente, quienes más debemos cuidar la relación somos nosotros”.
Brasil es también un socio estratégico para las pequeñas y medianas empresas argentinas, que dependen de una estabilidad diplomática para poder exportar.
Guelar observó que una escalada del conflicto perjudicaría a ambos países y que la solución radica en un gesto directo entre sus presidentes. “Nada impide que el presidente Milei o el presidente Lula agarren el teléfono y se llamen mutuamente”, indicó. Enfatizó que la continuidad institucional y el diálogo son clave para superar esta coyuntura.
En Brasil, la presión del sector privado y la fortaleza de las instituciones pueden jugar un rol en la búsqueda de una solución. “Brasil tiene instituciones muy sólidas. Para darles un ejemplo, más de la mitad de los diputados en el Congreso son del sector agrario”, observó Guelar.
El exembajador desestimó la posibilidad de una disculpa pública de Milei, pero sugirió que la situación podría variar después de las elecciones brasileñas o a través de un acuerdo político. “Yo creo que no lo va a hacer siguiendo el ejemplo de lo que pasó con España”, concluyó.










