La Argentina se presenta ante una oportunidad significativa para aumentar su participación en los mercados internacionales de carne vacuna de alto valor, en un contexto donde la demanda global de carnes rojas sigue en ascenso y la oferta de algunos de los principales países productores está limitada. La clave para el país radica en mejorar el precio promedio de las exportaciones y fortalecer su posicionamiento en los segmentos de alta gama. Así lo expuso Amadeo Derito, presidente de la Asociación Argentina de Angus, quien subrayó el entorno internacional propicio para la ganadería local. “A nivel mundial, hay un consumo creciente de carnes rojas, donde más personas están incorporando estas proteínas en su dieta y la oferta se encuentra restringida”, comentó el entrevistado. En este marco surge la posibilidad de generar ventas a precios superiores. En la primera mitad del año, Angus ha certificado ya 12.000 toneladas de carne premium, superando las 8.000 toneladas del total de 2022 y con proyecciones de alcanzar las 20.000 toneladas para fin de año. Según Derito, varios países que históricamente proveyeron esos mercados han comenzado a reducir su producción: “Aquellos que ofrecían están disminuyendo su producción y tenemos en Argentina una oportunidad para sostener esto en el tiempo y mejorar la calidad de nuestros rodeos y la producción de carne”. Este contexto internacional se complementa con una recuperación en el stock bovino argentino. El dirigente resaltó que, tras varios años de estancamiento, se ha comenzado a notar una mayor retención de animales. No obstante, advirtió que incrementar el rodeo no es suficiente: también es crucial mejorar la eficiencia productiva. “La eficiencia del stock se refiere a la cantidad de kilos que se obtiene en relación con el total de animales”, explicó. Para lograrlo, es imprescindible impulsar inversiones en alimentación e infraestructura. “A medida que los criadores puedan invertir en pastos y suministros, en maquinaria para cosechar forraje, en la elaboración de silo y en producir más maíz para alimento, se incrementarán los kilos tanto por animal como por hectárea”, sostuvo. En este sentido, la conversión de granos en carne se presenta como una forma de aumentar el valor de la producción agrícola. “Es preferible exportar el maíz en forma de carne que como grano, esto añade valor”, enfatizó. En cuanto a la competencia brasileña, Derito destacó las restricciones que enfrenta Brasil en ciertos mercados, lo que abre oportunidades para la Argentina. “Brasil es un competidor formidable, siendo el primer exportador mundial en volumen; su dificultad en ciertos mercados nos brinda una posibilidad”, afirmó. Sin embargo, aclaró que Argentina no reemplazará el volumen brasileño, pero hay margen para vender a precios más altos. En Europa, mencionó que la cuota Hilton y los mercados de alto valor pueden beneficiarse de una potencial reducción de la oferta brasileña. También hizo hincapié en los beneficios que el acuerdo Mercosur-Unión Europea ha tenido sobre los costos de ingreso de la carne argentina y cómo esto se refleja en el valor de las exportaciones. China, por su parte, se presenta como otra gran oportunidad. Derito explicó que no es un mercado homogéneo, sino que posee diferentes segmentos de consumidores, entre ellos el canal Horeca, que agrupa hoteles, restaurantes y catering, dispuesto a pagar precios más altos. “Si esos precios aumentan, Argentina podría generar mayores ingresos con las mismas toneladas”, precisó. Estados Unidos representa otro mercado estratégico. Derito destacó que la mayor presencia de carne argentina permitirá a los consumidores estadounidenses familiarizarse con el producto y que existe espacio para posicionar cortes de alta calidad. En solo nueve meses, Argentina ha completado la cuota ampliada para exportar carne vacuna a Estados Unidos. El cupo, que anteriormente era de 20.000 toneladas con aranceles reducidos, se elevó a 100.000 toneladas en febrero, y el país logró utilizarlo antes del fin del año. Esto refuerza el avance de la carne argentina en este mercado y genera un panorama alentador para seguir posicionando cortes de mayor valor. Este proceso ya es evidente en la actividad de la Asociación Argentina de Angus. “En total, estamos certificando el triple de toneladas en comparación con el año anterior. Nuestra meta era duplicar, y estamos triplicando”, comenta el dirigente. Si el año pasado la entidad cerró con aproximadamente 8.000 toneladas certificadas, en los primeros seis meses de 2026 ya alcanzó las 12.000 y estima superar las 20.000 toneladas para fin de año. Este dato es relevante, dado que Estados Unidos se ha convertido en el segundo destino de la carne Angus certificada argentina, después de China y por delante de la Comunidad Europea. “El mercado estadounidense es uno de los que más carne vacuna demanda. Nuestro principal destino de exportación sigue siendo China con carne de alto valor. El segundo destino para la carne Angus certificada es Estados Unidos, lo cual podría sorprender a muchos, y el tercero es la Comunidad Europea”, detalló. Actualmente, 28 frigoríficos y exportadores se encuentran asociados a la certificación Angus, y según Derito, la demanda continúa en crecimiento. “Cada día nos contactan nuevos interesados en unirse”, afirmó. El atractivo del mercado estadounidense ha llevado a nuevas plantas a buscar esta certificación. “Para exportar a Estados Unidos, es indispensable contar con la etiqueta Angus”, expresó en referencia a lo que algunos operan. La genética también presenta oportunidades en el ámbito exportador. Derito mencionó que, por primera vez, se está comercializando en Estados Unidos semen de toros con genética local. “Es un animal que se adapta a diferentes regiones, es muy resistente, presenta buena calidad de carne y un fenotipo balanceado”, describió. En el mercado interno, también se observan señales positivas para la inversión en genética. “Esto otorga un retorno superior, ya que se invierte una sola vez, pero se multiplica en gran medida. Esa mejora se traduce en el valor de los terneros y reproductores y, posteriormente, en los precios de la carne”, resaltó. Para supporting este proceso, mencionó instrumentos como el RIMI para semovientes y las líneas de crédito del BICE para la adquisición de vientres. Aunque el consumo interno de carne vacuna ha perdido terreno frente al pollo y el cerdo, Derito considera que esto también libera producción para el mercado externo. “Esto está reemplazando y liberando kilos de carne vacuna para la exportación”, concluyó. El verdadero desafío para la Argentina radica no tanto en competir con Brasil en volumen, sino en aprovechar la demanda internacional para optimizar la calidad, acceder a segmentos que ofrecen mejores precios y elevar el valor promedio de sus exportaciones. “Exportar un kilo de carne vacuna es sinónimo de exportar trabajo argentino”, sintetizó Derito.










