La salida de Paredes a pocos minutos del final del encuentro llamó la atención, ya que se retiró caminando sin mostrar dolor aparente. Sin embargo, al sentarse en el banco recibió hielo en la parte posterior de su muslo izquierdo y después del partido fue observado caminando de manera cautelosa en el campo, evitando exigirse demasiado al encontrarse con sus compañeros.
“Tuvo un aviso, él es inteligente. Hizo señas y salió, nada grave”, intentó tranquilizar Arruabarrena. Sin embargo, la situación es más compleja debido al desgaste físico que Paredes ha acumulado en los últimos meses.
El mediocampista jugó con una lesión muscular el segundo tiempo ante Universidad Católica, durante el partido en que Boca fue eliminado de la Copa Libertadores, y tres días después se unió a la selección argentina para la Copa del Mundo, donde realizó su recuperación con el equipo médico. Este proceso le llevó 25 días, tiempo en el que, mientras el resto del plantel afrontaba una intensa pretemporada, él competía en el Mundial, alcanzando un lugar como titular y participando en la final ante España.
Tras su regreso, con la frustración de la derrota aún presente, se integró rápidamente a los entrenamientos de Boca, a pesar de las recomendaciones del cuerpo técnico de tomar un descanso. Luego, disputó la ida de los 16avos de final de la Sudamericana contra O’Higgins y solo tuvo 72 horas libres con su familia antes de volver. Se perdió el debut del Clausura ante Riestra y rápidamente estuvo de vuelta para la revancha.
Desde entonces, participó en seis partidos en un lapso de 17 días, hasta que experimentó nuevamente una dolencia y tuvo que salir en el entretiempo contra Platense. Esa lesión lo dejó fuera de la revancha contra Recoleta, que Boca ganó 4-0, y también del empate 1-1 frente a Racing. Aunque la recomendación era esperar para regresar, Paredes insistió en estar presente ante Lanús y entró durante la última media hora.
En el encuentro contra Vélez jugó casi todo el partido, pero pidió el cambio a los 42 minutos del segundo tiempo. Arruabarrena restó importancia al incidente y el propio Paredes aseguró que se sentía “bien” al abandonar el estadio. Sin embargo, no se puede pasar por alto que decidió salir en un momento crucial, siendo uno de los ejecutores principales del equipo, lo que indica que no quería arriesgar.
“Tuvo mucho despliegue, fue para arriba, fue para abajo. Se siente. Llevamos muchísimos partidos”, explicó Arruabarrena.
El desafío para Boca es que el calendario no ofrece muchas posibilidades de descanso. Este viernes el equipo viajará a Mendoza para enfrentarse a Gimnasia, segundo en el Grupo A del Clausura. Boca lleva diez encuentros sin perder, aunque desde la derrota 0-3 ante Riestra ha mantenido una curiosa racha de un triunfo y un empate. Esta combinación le ha permitido avanzar en diferentes competencias, aunque en el torneo local se mantiene en la octava posición, justo en el límite de clasificación a los playoffs.
Paredes viajará con el equipo, pero la intención es que no juegue. Su participación en el siguiente partido tampoco está asegurada, ya que el martes Boca enfrentará a San Pablo en la Bombonera, por la ida de los cuartos de final de la Sudamericana. Estos días serán cruciales para evaluar su estado y determinar si podrá estar en condiciones.
Además de Paredes, Arruabarrena enfrenta otra preocupación: Milton Delgado también padece una distensión y podría perderse el choque contra San Pablo, lo que añade presión al técnico, que sigue de cerca la evolución de dos piezas clave en el mediocampo.
La revancha está programada una semana después, tras recibir a Central Córdoba por el Clausura, y la prioridad es contar con Paredes y Delgado disponibles para esa serie. Sin embargo, ahora las circunstancias obligan a evaluar día a día su estado, especialmente en el caso del capitán, quien ha enfrentado múltiples inconvenientes en poco tiempo.
El mes se presentará lleno de desafíos, ya que también se acerca un clásico contra San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro, y durante la ventana FIFA entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, se dará el enfrentamiento con Racing por la Copa Argentina.
A favor de Boca, Paredes cuenta con una larga suspensión en la selección argentina, lo que evitará su ausencia durante esa ventana internacional. Sin embargo, esto también significa que no tendrá varios días para un reacondicionamiento físico adecuado, lo que dificultará la gestión de cargas y el descanso entre partidos.
Un punto a considerar es que la funcionalidad de Boca se resiente considerablemente sin Paredes en el campo, especialmente luego de la baja de Tomás Aranda, otro jugador clave para el equipo. Por esta razón, aunque se mencione una “contractura” y el entrenador busque transmitir tranquilidad, el estado de salud del capitán será un tema central en los próximos días, ya que en septiembre se avecinan partidos trascendentales y Boca deberá encontrar la manera de cuidar a Paredes sin desatender sus necesidades.










