Tartaglione subrayó la importancia de llevar una vida activa y de seguir una dieta equilibrada para el manejo del colesterol. Sin embargo, advirtió que en ciertos casos, estas prácticas no son suficientes y se requiere el uso de medicamentos. “Un 30% viene de la dieta y mucha gente lo fabrica genéticamente en el hígado”, indicó, haciendo referencia a personas vegetarianas que enfrentan niveles elevados de colesterol.
El médico también enfatizó la creciente preocupación por la desinformación en torno a la salud. “Es muy preocupante la gran cantidad de noticias falsas que circulan. Prácticamente el 50% de las noticias médicas son falsas. No hay duda de que los medicamentos para el colesterol son buenos y salvan vidas”, afirmó en su aparición.
Tartaglione expresó su inquietud por la cantidad de publicaciones en redes sociales que afirman que el uso de estatinas puede provocar efectos adversos graves. “Vos entrás en las redes y dicen que si tomás estatina, te va a matar, te va a doler la pierna. Eso genera muchas dudas. Me preocupa que muchos de estos posteos sean de médicos. ¿Por qué lo hacen?”, se preguntó.
El cardiólogo también se refirió a los niveles de LDL recomendados para prevenir problemas cardíacos. Al final de la entrevista, recordó que como cualquier medicamento, las estatinas pueden tener efectos secundarios. “En el 1% de los casos da dolores musculares”, concluyó.
Los expertos coinciden en que los alimentos de origen vegetal son los más beneficiosos, ya que son ricos en fibra, un macronutriente vital que ayuda a eliminar toxinas del cuerpo. Un estudio de la Universidad de Harvard destaca que las guías alimentarias estadounidenses sugieren un consumo diario de fibra de entre 20 y 30 gramos. Se alienta a consumir granos integrales, verduras de hojas verdes, crucíferas, legumbres, frutos secos y frutas.
Según la 4ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo, cerca del 40% de la población mayor de 18 años en Argentina presenta niveles elevados de colesterol total. La doctora Analía Aquieri, especialista en cardiología en el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), apuntó que: “Dado que generalmente no hay síntomas inmediatos por tener el colesterol elevado, distintas guías del mundo sugieren tener un primer control entre los 6 y 11 años y luego entre los 17 y 21″.
“De todas maneras es importante remarcar que la presencia de antecedentes familiares de enfermedades del colesterol hereditarias, o enfermedad cardiovascular a edades tempranas, hace necesario el control de los niveles de esta sustancia a intervalos menores. Se debe tener en cuenta el riesgo cardiovascular de cada paciente; en aquellos con riesgo bajo se recomienda reevaluar cada tres años hasta la cuarta década de la vida y luego anualmente”, concluyó.










