En el consultorio, la pareja explicó sus planes a la médica, quien les sugirió que consideraran también la congelación de esperma. “Sentía que realmente estábamos siendo muy precavidos, pero el planteo nos descolocó. Nos escuchó y nos preguntó si no habíamos pensado también en congelar esperma. Me dijo que hay estudios que resaltan la importancia de la edad paterna, no solo de la materna. Se ha demostrado que, aunque se piense que los hombres pueden ser padres hasta los 90, cuando tienen más de 40 años, aumentan los riesgos de abortos y trastornos psiquiátricos en los bebés a raíz del envejecimiento del ADN paterno. Nunca lo había escuchado. Nos quedamos mudos, le dijimos que lo tendríamos que considerar”, comparte Sofía. Un mes después, la pareja decidió proceder con el congelamiento de óvulos y de esperma. Beltrán explica que, aunque su intención es ser padres juntos, prefieren tener la opción abierta para el futuro.
Esta situación se está volviendo más común en los centros de medicina reproductiva, y es una recomendación que sorprende a muchos pacientes, según lo indicado por profesionales del sector. No obstante, más del 70% de las mujeres que eligen congelar óvulos para postergar la maternidad no tienen pareja al momento de iniciar el tratamiento, lo que es la principal razón para retrasar la llegada de los hijos. Un segmento menor está en pareja, pero optan por no interrumpir sus trayectorias profesionales. A pesar de ello, la mayoría de los óvulos congelados no se utilizan, ya que solo el 30% son descongelados finalmente, convirtiéndose en una medida de seguridad.
Las mujeres que congelan óvulos reciben recomendaciones que consideran la edad de la pareja masculina que eventualmente se convertirá en el padre. Hasta ahora, la mayoría de los estudios realizados a embarazadas y fetos se enfocaron en la edad materna, ignorando la relevancia de la edad paterna en el proceso de fecundación y el desarrollo del embarazo. Esta variable puede ser determinante para que el hijo tenga algún diagnóstico de salud mental en el futuro, debido a mutaciones genéticas asociadas a la edad de los padres.
“Las investigaciones epidemiológicas han comenzado a arrojar luz sobre la importancia de la edad paterna avanzada como un factor que antes no se consideraba. En Estados Unidos, el porcentaje de padres mayores de 40 años aumentó del 4,1% al 9% desde los años 80. Este tema ha sido insuficientemente estudiado, en parte por la falta de evidencia clínica y motivos culturales. Además, hay incertidumbre sobre qué se considera edad paterna avanzada: ¿40 años, 45? Sin embargo, se sabe que a mayor edad del hombre, mayor es el número de alteraciones genéticas en los espermatozoides”, explica Stella Lancuba, directora de un centro de medicina reproductiva y expresidenta de una reconocida sociedad de medicina reproductiva. “Por eso, hoy es habitual que cuando nos consultan sobre criopreservación de óvulos, también abordemos la cuestión de la edad paterna”, añade.
Un artículo de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos titulado “Impacto de la edad paterna avanzada en la fertilidad y riesgos de trastornos genéticos en la descendencia” resalta la importancia de informar a los pacientes sobre el efecto de la edad paterna en los resultados reproductivos y de fertilidad, como las tasas de éxito de tratamientos de fertilidad. En este sentido, diversas enfermedades como el autismo, la esquizofrenia y el trastorno bipolar se han asociado con la edad avanzada del padre. Por lo tanto, es vital que las parejas reciban esta información para asegurar la adecuada orientación durante su etapa reproductiva.
Lancuba también destaca que existen nuevos hallazgos sobre cómo la edad paterna influye en la transmisión de alteraciones genéticas. “Uno de los mecanismos conocidos es el cambio del epigenoma, que se refiere a modificaciones en el ADN que no alteran su secuencia, pero sí son heredables y pueden producirse por factores ambientales y calidad de vida, como la metilación y las modificaciones de histonas”.
“Los problemas vinculados al incremento de la edad paterna pueden manifestarse como desórdenes neuropsiquiátricos en la descendencia, así como un aumento de la tasa de abortos en embarazos de padres con edad avanzada, y una mayor incidencia de enfermedades genéticas. Si bien la técnica ICSI permite lograr embarazos con espermatozoides de calidad deficiente, la edad paterna sigue teniendo un papel relevante. La congelación de esperma de manera preventiva puede contribuir a una mejor salud fetal y elevar la efectividad de los tratamientos de fertilidad”, concluye Lancuba.
La infertilidad afecta a aproximadamente una de cada seis parejas, y casi la mitad de los casos se relacionan directamente con problemas masculinos. Sin embargo, muchos de los pacientes que llegan a los centros de fertilidad no tienen complicaciones reproductivas, sino que buscan un embarazo fuera de la ventana reproductiva óptima, lo que reduce las probabilidades de éxito y aumenta el riesgo de anomalías genéticas asociadas a la edad.
Un informe de Oxford Academic titulado “Efectos de la edad paterna avanzada en los trastornos del neurodesarrollo” también subraya: “Los estudios epidemiológicos han evidenciado una relación entre la edad paterna en el momento de la concepción y una serie de resultados negativos en la descendencia, entre ellos, trastornos mendelianos y monogénicos, así como complicaciones durante el parto”.
“Es cierto que esta recomendación se plantea, pero son pocos los hombres que solicitan congelar su esperma por voluntad propia. Durante toda mi carrera, solo uno lo hizo de forma voluntaria. Por el contrario, muchos se someten a este procedimiento antes de un tratamiento oncológico o luego de una recomendación médica. Existe una creencia común de que los hombres no enfrentan problemas de fertilidad; mientras que la fertilidad de las mujeres disminuye con la edad, en los hombres también se da este fenómeno”, opina un especialista en reproducción asistida.
“Si tomamos a cien hombres de 18 años y realizamos un espermograma, y lo repetimos a los 40, comprobaremos que no presentan la misma cantidad ni calidad de espermatozoides. Si la muestra inicial indicaba 200 millones de espermatozoides, a los 40 años contarán con 100 millones. Esto puede no representar un problema para la concepción. Pero si a los 18 años la muestra mostraba 20 millones, a los 40 el hombre podría ser estéril. Deberíamos recomendar a todos los hombres hacerse un espermograma, junto con otros chequeos a los 18 o 20 años, ya que serviría como un indicador de su futura fertilidad. Esto podría evitar mucho sufrimiento por infertilidad”, añade el especialista.
Un pequeño estudio de 2022 de la Universidad de Dundee reveló que aproximadamente uno de cada seis especialistas en fertilidad en Europa se enfrenta a dificultades para persuadir a los hombres de realizar un análisis de semen. A nivel global, muchos hombres muestran discomfort al proporcionar una muestra, mientras que otros creen que no tienen problemas, basándose en su vida sexual activa o en haber tenido hijos previamente.
“El congelamiento de esperma va en aumento, pero no al ritmo esperado”, comenta un profesional del sector. “Cuando uno es joven, tiende a sentirse eterno, pero no es así. La mayoría de las mujeres que congelan óvulos lo hacen porque no están en pareja. Sin embargo, cuando tienen pareja y les explicamos el impacto de la edad avanzada en ambos progenitores, prefieren congelar embriones directamente. Les avisamos que, a diferencia de los bienes, no se pueden dividir después, y si la relación no prospera, a veces prefieren congelar de forma separada. Existe una carga cultural que dificulta que se reconozca que los hombres también ven reducir su calidad con el tiempo. Un hombre de 60 años tiene más probabilidades de transmitir enfermedades a su hijo en comparación a uno de 30. Una vez que se comprende esta realidad, más hombres optan por congelar su esperma”, concluye el médico.










