La estafa se originó en Telegram, donde diferentes canales promocionaban atractivas oportunidades de inversión en criptomonedas para captar la atención de potenciales víctimas, que luego eran dirigidas a sitios web fraudulentos que imitaban plataformas de inversión legítimas. Los usuarios podían registrarse, realizar depósitos y seguir el supuesto crecimiento de sus ganancias.
Los operativos manipulaban manualmente transacciones ficticias, simulando incrementos en los saldos mostrados en las cuentas de los usuarios, lo que generaba confianza en la plataforma antes de que estos intentaran retirar lo que creían que eran ganancias.
Un obstáculo significativo se presentaba en la etapa de retiro: según las fuerzas de seguridad, se requería que los usuarios conectaran su billetera de criptomonedas para validar una “pequeña transacción de prueba”. Posteriormente, el dinero desaparecía y, una vez completadas las transferencias, las víctimas eran “bloqueadas de la plataforma”, según se explicó.
La investigación reveló que el líder de la organización era un experto en informática de 25 años que reclutó a más de 46 ciudadanos ucranianos. Estos individuos operaban desde oficinas en Kiev y sus alrededores, diseñando los portales falsos y asegurándose de mantener a las víctimas conectadas. Otros miembros de la organización se encargaban de contactar a las potenciales víctimas, gestionar las oficinas o proporcionar seguridad.
Un descubrimiento crucial de la investigación se centró en una infraestructura ubicada fuera de Ucrania. En particular, la policía rastreó hasta los Países Bajos servidores utilizados por la red y accedió a una base de datos que contenía información sobre las víctimas, direcciones de billeteras de criptomonedas, montos supuestamente robados, comunicaciones internas y detalles sobre el funcionamiento de las plataformas fraudulentas.
Hasta el momento, las autoridades ucranianas han llevado a cabo 34 allanamientos, incautando computadoras, teléfonos, documentos, dinero en efectivo y vehículos en el marco de la investigación. Así, la policía continúa trabajando para identificar a otros implicados, localizar a más víctimas y cuantificar la cantidad de criptomonedas que esta red habría sustraído.










