Este presupuesto definirá las prioridades del último año del mandato de Javier Milei y establecerá las principales variables que el Ejecutivo quiere que guíen su camino hacia las elecciones presidenciales. Entre esos elementos se incluyen las proyecciones de inflación, actividad económica, recaudación y comercio exterior, así como la distribución del gasto público.
A diferencia de ocasiones anteriores, el Presidente no acudirá al recinto para exponer los lineamientos ni defender el proyecto. El lunes, Milei se reunió con los legisladores de su bloque en la Casa Rosada, donde, durante una charla de más de dos horas, no se enfocó específicamente en el Presupuesto, sino en la situación económica y la necesidad de continuar con el rumbo marcado.
El oficialismo llega a esta discusión tras semanas de diálogo con las provincias. Parte de esos intercambios se reflejarán en la adhesión de proyectos de infraestructura, una estrategia que busca acercar posiciones sin renunciar a la condición de que cualquier acuerdo mantenga el equilibrio de las finanzas públicas.
Como uno de los ejes fundamentales, el proyecto reafirmará el objetivo de déficit cero, considerado por Milei una condición esencial para lograr una reducción efectiva de la inflación. En un avance presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, se anticipó que el Gobierno espera una “desaceleración significativa” de la inflación en los próximos años.
Asimismo, la expectativa oficial incluye mejoras en la actividad económica que permitirían un aumento real de la recaudación. Según el documento, se proyecta para el período 2027-2029 un “leve incremento real anual” en los ingresos fiscales, impulsado por la recuperación económica y el crecimiento de las exportaciones.
Esa proyección irá acompañada por la intención de seguir disminuyendo la carga impositiva. Desde el Ministerio de Economía, se planteó que la nueva política tributaria buscará “devolver recursos al sector privado” y optimizar la competitividad en las actividades exportadoras, con la esperanza de que el crecimiento compense parte del impacto fiscal de dichos cambios.
Dentro de las proyecciones a mediano plazo también se contemplan una reducción del desempleo, mejoras en las condiciones de pobreza e indigencia, y una distribución del ingreso más equitativa. Los detalles de estas previsiones serán analizados por el Congreso una vez que avance el tratamiento en la Comisión de Presupuesto y Hacienda.
La negociación con los gobernadores comenzó antes de la presentación del proyecto en Diputados. La Casa Rosada trabajó en la inclusión de obras viales, acueductos, plantas potabilizadoras y sistemas de saneamiento solicitados por diferentes provincias. Sin embargo, su inclusión en el presupuesto no garantiza que todas las obras inicien en 2027 ni que sean completamente financiadas por el Gobierno nacional.
Entre Ríos y Mendoza han sido las provincias que recibieron propuestas más concretas. Para Entre Ríos se contemplaron proyectos de agua potable en Concordia, la ampliación del sistema de Diamante y obras cloacales en Villaguay. En Mendoza, se proyecta continuar con trabajos en la Ruta Nacional 40, los puentes sobre el río Mendoza en Anchoris y la conexión vial hacia San Juan.
Adicionalmente, se revisaron propuestas relacionadas con Catamarca, Tucumán, Chaco, Chubut, Corrientes, Salta y Jujuy. Los montos asignados y el cronograma de implementación se determinarán en los anexos del presupuesto, mientras que algunas provincias aún mantienen negociaciones con el Gobierno para definir sus demandas.
La integración de proyectos de infraestructura es parte de una negociación más amplia. El Gobierno necesita el respaldo de legisladores vinculados a gobernadores para avanzar en su agenda, especialmente después de las diferencias recientes en el Congreso. Se espera que la discusión sobre el presupuesto sirva como un espacio para recuperar esos vínculos.
Este enfoque también fue subrayado en la reunión del lunes entre Milei y sus bloques legislativos, donde se solicitó evitar confrontaciones con posibles aliados y concentrar las disputas políticas en el kirchnerismo. La estrategia se verá puesta a prueba con el Presupuesto 2027, que obligará al oficialismo a equilibrar su compromiso con el equilibrio fiscal y las exigencias de las provincias, cuyos votos serán esenciales para la aprobación de la propuesta.










