“Siempre pensé que esta era la reunión empresaria más importante de la Argentina. Hoy creo que puede ser algo todavía más relevante: el ámbito donde comencemos a discutir cómo construir una Argentina capaz de crecer durante décadas”, sostuvo Kon en su discurso inaugural. Además, enfatizó que el coloquio no solo se enfoca en la economía, sino también “sobre el futuro de toda la sociedad”.
La propuesta de este evento busca alejarse de la discusión estrictamente coyuntural. “Cuando diseñamos este Coloquio 2026, nos propusimos algo distinto. No concentrarnos solamente en la coyuntura. No quedar atrapados en el próximo dato, la próxima elección o el próximo trimestre”, comentó.
Kon también expresó su apoyo a las reformas demandadas en encuentros anteriores. “Reconocemos y apoyamos las reformas que venimos reclamando, que son imprescindibles como punto de partida: el equilibrio fiscal, independencia del Banco Central, la reforma laboral y la desregulación”, afirmó. En este contexto, planteó dos preguntas clave que guiarán las jornadas: “¿Puede la Argentina sostener la estabilidad? ¿Puede crecer durante veinte años con estabilidad?”. Su respuesta fue positiva.
“Argentina conoce demasiado bien el fracaso de los ciclos. Expectativa, esperanza y crisis. Una y otra vez. Décadas consumidas en volver a empezar”, señaló. Según puntualizó, “esos ciclos destruyen inversión, empleo, oportunidades y confianza”. Continuó: “Queremos cambiar, por eso hablamos de invertir la historia. Queremos hablar de una Argentina capaz de transformar la estabilidad en progreso. De una Argentina que pase, definitivamente, de promesa a potencia”, agregó.
Para respaldar su planteo, el equipo de economistas que colaboró con el Coloquio investigó experiencias de economías que lograron mantenimiento del crecimiento en períodos prolongados, tales como Australia, Irlanda, Israel, Chile, Polonia y Perú.
Kon subrayó que, aunque estos países presentan diferencias culturales y contextuales, se identificaron elementos comunes. “Observamos que la inserción internacional y el acceso al financiamiento fueron claves para sostener la transición”, indicó.
Fue importante también señalar el tiempo requerido para alcanzar esos procesos. “La inflación baja no aparece de un día para otro. En muchos casos, consolidarla llevó entre cuatro y diez años, e incluso hubo crisis intermedias”, acotó.
Uno de los mensajes principales de su exposición fue que “esas crisis no necesariamente destruyeron los programas. Lo importante fue sostener el rumbo”.
La continuidad de esos procesos se asoció con la evolución de indicadores sociales. “Lo más importante que encontramos no fue una lección económica. Fue una lección humana”, expresó Kon. “Cuando la estabilidad se sostiene, la pobreza cae. Y cae de verdad”, remarcó.
Los datos presentados mostraron que, mientras Argentina ha visto un incremento en sus niveles de pobreza en las últimas décadas, países como Brasil, Uruguay y Polonia han logrado reducir significativamente sus tasas. “Esto, señores, es verdadero impacto social”, agregó.
El presidente del Coloquio también analizó el PBI per cápita, señalando que representa una medida efectiva de los ingresos de la población. En Argentina, este indicador aumentó un 50% desde los años 80, mientras que en países que han logrado crecimiento sostenido, las cifras son más altas: en Chile alcanzó el 200% y en Perú el 160%. “La estabilidad no es un fin en sí mismo. Es una herramienta para mejorar la vida de las personas”, afirmó.
La propuesta del coloquio busca proyectar el debate más allá de la coyuntura actual. “Imaginemos una Argentina que crece durante veinte años. ¿Cómo cambiaría nuestra sociedad? ¿Cómo evolucionaría el empleo?”, se preguntó Kon.
Además, presentó una estimación elaborada a partir de modelos macroeconómicos, indicando que, en un escenario de diez años de estabilidad y crecimiento, el PBI per cápita podría aumentar un 50%, lo que implicaría un incremento del ingreso promedio de cada ciudadano.
Ante este panorama, la agenda del Coloquio se estructuró en torno a cuatro ejes: estabilidad, mundo, competitividad y desarrollo.
Sobre el primer eje, Kon aclaró que la estabilidad va más allá de métricas económicas. La vinculó a “la confianza de que los contratos se cumplen”, “la certeza de que la Justicia funciona” y “la previsibilidad que necesitan quienes invierten, producen y generan empleo”. Además, declaró que es “la convicción de que ninguna generación tendrá que empezar de cero nuevamente”.
El segundo eje se centra en la relación de Argentina con el mundo. Kon describió un contexto internacional caracterizado por la reorganización del poder global, los movimientos de capital y la inteligencia artificial. “La pregunta no es cómo aislarnos. La pregunta es cómo integrarnos inteligentemente al mundo”, afirmó.
El tercer eje, la competitividad, fue calificado por Kon como “probablemente el más debatido en estos días”, enumerando desafíos estructurales que limitan la capacidad de Argentina para competir. “¿Cuáles son las reformas necesarias en infraestructura, logística, sistema tributario, regulación, financiamiento y mercados de capitales?”, cuestionó.
Sin embargo, el marco no se limita a las condiciones empresariales, ya que Kon agregó la necesidad de hablar sobre la transformación interna del sector privado: “Debemos hablar de nosotros mismos, de nuestra transformación empresaria, de cómo mejoraremos nuestra innovación y productividad”, sostuvo.
Finalmente, el eje del desarrollo se centra en que “el crecimiento económico sólo tendrá sentido si genera más desarrollo humano”. En este sentido, mencionó temas cruciales como la educación, el empleo, la informalidad, la movilidad social y el capital cognitivo.
“Pensar la Argentina a veinte años implica preguntarnos qué talento necesitaremos formar y qué oportunidades queremos crear”, concluyó.
Para finalizar, Kon expresó que IDEA busca que el debate sobre estos tópicos trascienda las jornadas del Coloquio. “Aspiramos a que esta discusión se convierta en una agenda nacional. Una agenda que trascienda gobiernos, empresas e ideologías”, enfatizó. Luego añadió otra pregunta que guía la agenda del encuentro: “La pregunta ya no es solamente si Argentina puede estabilizarse. La pregunta es: ¿qué vamos a hacer con esa estabilidad?”.
“Si la aprovechamos, podremos construir un país que crezca, genere oportunidades, reduzca la pobreza y vuelva a confiar en sí mismo”, aseguró. “Ese es el desafío. Ese es el debate al que los invitamos. Y ese es el camino para pasar, definitivamente, de promesa a potencia”, concluyó.










