Cada 6 de agosto se conmemora en Argentina el Día del Veterinario, una jornada dedicada a honrar a los profesionales que se dedican al bienestar de los animales. Estos expertos llevan a cabo diversas tareas, desde campañas de vacunación hasta asistencia y prevención de enfermedades en múltiples especies. La elección de esta fecha histórica se remonta a 1872, cuando Eduardo Olivera, un argentino que se graduó de agrónomo en Francia, fundó un centro educativo especializado en esta disciplina en el país. Así nació el Instituto Agrícola Santa Catalina, donde el 6 de agosto de 1883 se dictaron las primeras clases. El nombre de la institución proviene del territorio donde se ubicaba, en Santa Catalina, Llavallol, provincia de Buenos Aires. En sus inicios, 17 estudiantes se inscribieron, cifra que el año siguiente aumentó a 51. Entre los docentes destacados estaban Luciano Garola, Pablo Lavenir, Eduardo Losson, Gustavo Rieder, Víctor Even, Alejandro Tribout y Eugenio Vermersch. En 1887, la primera promoción se graduó con tres médicos veterinarios. Un par de años más tarde, el Congreso nacional le otorgó al establecimiento la categoría de universidad, estableciendo la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Provincia de Buenos Aires en La Plata. En la actualidad, la carrera de Veterinaria tiene una duración de entre cuatro y seis años y diversas universidades en el país, incluyendo la Universidad de Buenos Aires, Villa María en Córdoba, el Nordeste, Río Negro, Tucumán, el Litoral, el Centro de la Provincia de Buenos Aires, Río Cuarto, La Pampa, La Plata, Rosario y La Rioja, ofrecen esta formación. Frases para compartir en este día incluyen: “El amor por todas las criaturas vivientes es el más noble atributo del hombre”, de Charles Darwin; “La salud animal y la salud humana están estrechamente interconectadas”, según Bernard Vallat; “La medicina cura al hombre. La veterinaria a la humanidad”, una reflexión anónima; “La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la forma en que trata a sus animales”, de Mahatma Gandhi; “Cuidar del bienestar animal no es solo una opción ética, es una obligación moral”, afirmó Bernard Rollin; “Siempre he creído que el mejor médico del mundo es el veterinario. No puede preguntar a sus pacientes qué les pasa. Solo tienen que saberlo”, de Will Rogers; “Los animales son buenos amigos, no hacen preguntas y tampoco critican”, según George Eliot; “El sufrimiento de los animales debería preocuparnos tanto como el de los seres humanos”, manifestó Jane Goodall; “Los animales del mundo existen por su propia razón. No fueron hechos para los humanos”, de Alice Walker; y “Si tener alma significa poder sentir amor, lealtad y gratitud, entonces los animales están mejor que muchos humanos”, reflejó James Herriot.










