En el marco de la próxima visita del papa León XIV a Argentina, programada para incluir una parada en el Pequeño Cottolengo Don Orione, uno de los principales centros de atención integral para personas con discapacidad gestionado por la Iglesia, autoridades de la Conferencia Episcopal Argentina presentaron un documento al Ministerio de Salud sobre la problemática asociada a la discapacidad. Este encuentro resultó en el acuerdo de mantener una mesa de diálogo. “Se abrió una puerta para seguir trabajando. El compromiso del Gobierno fue sostener una mesa de diálogo”, señalaron fuentes del organismo episcopal, manifestando su esperanza de que esta interacción institucional propicie los avances necesarios. La delegación eclesiástica, liderada por el obispo auxiliar de San Isidro y secretario general del Episcopado, monseñor Raúl Pizarro, incluyó al secretario ejecutivo de la Comisión de Pastoral Social, Fernando Barilatti; al padre Aníbal Quevedo, consejero de la Obra Don Orione, y a la coordinadora del Área de Discapacidad, María Bayá Casal. Estos representantes fueron recibidos por Roberto Olivieri, titular de la Unidad Gabinete de Asesores del Ministerio de Salud; Rodrigo Sbarra, secretario de Gestión Administrativa; y Roberto Moro, secretario de la Sedronar. Durante el encuentro, la Comisión de Pastoral Social presentó propuestas e inquietudes relacionadas con la atención de la discapacidad, las cuales fueron receptadas para su análisis por parte de las autoridades ministeriales. “Somos conscientes de que muchas familias y numerosas instituciones vinculadas con la discapacidad están atravesando momentos particularmente difíciles. Son ellas, especialmente las personas con discapacidad y quienes las acompañan, quienes deben estar en el centro de nuestra atención y de nuestros mayores esfuerzos”, destacó el grupo de trabajo. La reunión se desarrolló en un ambiente de respeto y construcción conjunta, asegurando el Episcopado. “Se conformó una mesa de diálogo que permita dar continuidad al intercambio y avanzar progresivamente en la búsqueda de respuestas y soluciones a las distintas problemáticas que atraviesa el sector”, se informó. Asimismo, se comprometieron a mantener un canal de diálogo institucional abierto para tratar los temas pertinentes al Ministerio de Salud. La preocupación por la situación de la discapacidad no es nueva. En mayo de 2025, la Iglesia ya había manifestado su inquietud acerca de las dificultades que enfrentan las personas con discapacidad y los centros que les brindan atención. En ese momento, la comisión ejecutiva del Episcopado denunció la falta de acceso a servicios de salud, rehabilitación, educación y apoyo profesional, subrayando que el bienestar de estas personas no debía ser subestimado. Asimismo, exigieron una respuesta apropiada del Estado, afirmando que “las personas con discapacidad no pueden esperar”. En pronunciamientos posteriores, los obispos insistieron en que la discapacidad debe ser una prioridad en las políticas públicas, advirtiendo que el acceso a salud, rehabilitación y educación, así como el apoyo diario, es incierto y limitado. En abril anterior, el Episcopado envió una carta al ministro de Salud, Mario Lugones, exponiendo la grave crisis que atraviesan hogares y centros dedicados al cuidado de personas con discapacidad, instando a que “la discapacidad no puede quedar expuesta a recortes”. Como respuesta a esta comunicación, el Ministerio de Salud recibió a una delegación del Episcopado, comprometiéndose a regularizar deudas con prestadores y abrir un espacio de diálogo para garantizar la continuidad de las prestaciones. Además, en la Cámara de Diputados se está discutiendo la prórroga de la emergencia en discapacidad. Mientras que la oposición argumenta a favor de mantenerla por un año, el bloque libertario sostiene que se trata de un mecanismo transitorio que debería ser reemplazado por un esquema estable con financiamiento específico.










