Los recientes indicadores desfavorables del consumo han reavivado los temores sobre un posible aumento de las tasas de interés en Estados Unidos. En este marco, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años, que sirve como referencia para la deuda, ha alcanzado un 4.73%, el nivel más alto en los últimos dos años. Esta situación se traduce en una caída en el precio de los bonos, resultado de la decisión de los inversores de deshacerse de títulos locales en favor del oro, cuyo precio ha aumentado un 0.80 por ciento. Esta elevada tasa repercute en las decisiones de inversión.
Además, la región está siendo impactada por el clima preelectoral en Brasil, lo que ha llevado a un incremento en las coberturas en dólares y a un retiro de inversores de los bonos. La Bolsa de San Pablo experimentó una caída del 0.10 por ciento, acumulando una baja del 7% en agosto, tras nueve jornadas consecutivas de pérdidas.
Los inversores en mercados emergentes han reconfigurado sus carteras, vendiendo títulos para invertir en acciones de países asiáticos que están a la vanguardia en nuevas tecnologías. Actualmente, Asia es el centro de atención tanto para bonos como para acciones, a pesar del aumento en los precios del petróleo, gas y metales. La percepción de Latinoamérica se reduce a un mercado de materias primas, mientras que su atractivo radica en el desarrollo tecnológico de la región asiática.
Un factor adicional que está desviando inversiones de Latinoamérica es la creciente demanda por acciones de empresas relacionadas con la inteligencia artificial. Este interés ha desviado fondos de los países emergentes, a excepción de los asiáticos.
Este movimiento no es suficiente para explicar la caída de hasta el 0.8% en los bonos soberanos, ni el aumento del riesgo país, que ha llegado a 489 puntos básicos. La política interna y un creciente riesgo preelectoral están agudizando la situación, marcando la décima alza consecutiva del riesgo país desde el 8 de agosto, cuando se encontraba en 411 puntos.
El riesgo argentino ha crecido un 20% en diez jornadas, manteniéndose como el segundo más alto de la región, detrás de Ecuador, que ha recuperado su ventaja con 420 puntos, gracias a una mejora en su calificación por parte de S&P Global Ratings.
El feriado impidió que Argentina anunciara un incremento en sus reservas, dado que el dólar se depreció frente a las principales divisas. El aumento del oro, combinado con la caída del dólar, debió resultar en un notable incremento de las reservas.
La moneda estadounidense se debilitó un 0.22% frente al promedio de las monedas regionales, según el índice de MSCI. El real brasileño mostró una leve mejora, cotizando de 5.25 a 5.20 por dólar.
Algunos analistas sugieren que la situación podría cambiar a favor de América Latina si el entusiasmo por la inteligencia artificial comienza a desvanecerse. Las divisas de la región también podrían beneficiarse de una Reserva Federal menos restrictiva, lo que haría más atractivo el carry trade, al salir del dólar y posicionarse en activos de monedas locales.
Durante la sesión nocturna, el petróleo desaceleró su incremento, tras un aumento cercano al 3 por ciento en el día anterior. Sin embargo, el Brent abrió a 91.6 USD (+0.6%), superando el umbral de los 90 USD, un nivel que comienza a generar alarmas por su impacto en la inflación global.
El oro sigue en ascenso, acercándose a los 4.500 USD, lo que representa una buena noticia para las reservas argentinas. A esto se suma la nueva caída del dólar observada la noche anterior. Los tres indicadores principales de las Bolsas de Nueva York mostraban leves incrementos, tras las pérdidas de hasta el 0.52% del S&P 500 del día previo.










