La transformación de las redacciones, el aumento del consumo audiovisual, la integración de inteligencia artificial (IA) y los desafíos para salvaguardar la libertad de expresión marcaron este sábado la tercera jornada de la 82ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que se realiza en Bogotá hasta el domingo. Durante el evento, directivos de medios, periodistas, expertos en innovación y juristas debatieron sobre cómo ajustar las organizaciones periodísticas a los nuevos hábitos de las audiencias sin renunciar a los principios de verificación, independencia y responsabilidad editorial. La jornada también estuvo dedicada a reconocimientos relacionados con la libertad de prensa y la excelencia periodística en el continente americano. La evolución del consumo de noticias y el crecimiento del streaming fueron ejes centrales de una conversación liderada por Luis Fernández, presidente ejecutivo de NBCUniversal Telemundo Enterprises, y moderada por el periodista colombiano Daniel Coronell. Fernández mencionó que la desaparición de horarios tradicionales de consumo y los cambios en la relación de las audiencias con la publicidad exigen una revisión de los modelos de negocio que, durante décadas, sostuvieron a la televisión. Sin embargo, subrayó que los acontecimientos deportivos en vivo siguen atrayendo grandes audiencias y ofreciendo oportunidades comerciales significativas. Como ejemplos, citó las transmisiones del Super Bowl y del Mundial de fútbol, así como las soluciones publicitarias que Telemundo ha desarrollado para aprovechar las pausas de hidratación de los partidos sin interrumpir las imágenes en pantalla. “Debemos ser autocríticos, creativos, actuar sin miedo y ver lo que también quiere nuestra audiencia”, enfatizó el ejecutivo, quien, ante los cambios en la industria, se definió con una frase: “No soy ni optimista ni pesimista, soy periodista”. El reconocido diseñador de medios Mario García, fundador de García Media y autor de The Story, sostuvo que las redacciones aún conservan rutinas propias de los diarios impresos, a pesar de que gran parte de las noticias se consumen en dispositivos móviles y en momentos de atención fragmentada. Su disertación fue moderada por José Manuel Acevedo, director de Noticias de RCN. “Los periodistas tienen que vivir con la curiosidad de un niño de nueve años, y la ambición de un joven de 28”, expresó García. Afirmó que “es necesario practicar un periodismo de todas partes y de lo inesperado” y agregó: “Les digo a mis estudiantes de 22 años que los párrafos tienen que ser cortos porque se está haciendo periodismo para el teléfono, el teléfono puede sonar, tu madre te llama, y diez minutos después regresas, ¿dónde estaba?”. García criticó que múltiples redacciones continúen produciendo contenido predominantemente textual y horizontal, cuando las audiencias utilizan sus teléfonos principalmente en posición vertical. “Hay que crear contenido pequeño y llevarlo a lo grande, no al revés”, dijo. También anticipó una distribución informativa más flexible y personalizada gracias a la inteligencia artificial. “Presagio un futuro con un ecosistema híbrido donde los periodistas continúan realizando el trabajo que siempre han hecho y los agentes de inteligencia artificial intervienen en la curaduría y adaptación”, aseguró. Finalmente, García concluyó con una reflexión sobre la actitud que deben adoptar los profesionales frente a los cambios tecnológicos: “Los periodistas debemos vivir con la curiosidad de un niño de nueve años y la ambición de un joven de 28”. Claudia Báez, directora regional para América Latina de Fathm, analizó los retos para la integración de la inteligencia artificial en los medios, destacando la necesidad de pasar fase de experimentación. Aclaró que este cambio requiere reorganizar los datos, conectar sistemas internos, definir responsabilidades y establecer una estrategia que involucre a toda la compañía. “La gobernanza será la columna vertebral de todo este proceso de transformación”, afirmó. La especialista describió la evolución hacia lo que denominó organizaciones agénticas, en las que diferentes sistemas de IA coordinan tareas y procesos bajo la supervisión humana. Señaló que si bien muchos medios han incorporado herramientas, a menudo no logran transformar sus procesos. Báez presentó casos de medios que aplican IA para convertir contenidos escritos en producciones audiovisuales y para aprovechar sus archivos periodísticos. Insistió en que el desafío no sólo radica en adoptar tecnologías, sino en crear estructuras, mecanismos de evaluación y capacidades internas que hagan posible implementar los cambios a gran escala. La necesidad de reestructurar las redacciones para adaptarse a los cambios tecnológicos y a las nuevas formas de consumo de noticias fue el foco de un debate entre Emilio García-Ruiz, editor en jefe del San Francisco Chronicle; Gemma García, vicepresidenta ejecutiva de Noticias de Telemundo; y Paul Byrne, director de Noticias para América Latina, el Caribe y Canadá de The Associated Press. La moderación estuvo a cargo de Daniel Dessein, presidente de La Gaceta, de Tucumán. Los tres directivos coincidieron en que la inclusión de nuevas herramientas requiere una revisión de las prioridades editoriales, la distribución de recursos y los procesos productivos, aunque expusieron diferentes visiones sobre la magnitud de los cambios y las oportunidades para las organizaciones periodísticas. Gemma García destacó la experiencia de Telemundo en la producción de videos breves y en el uso de transmisiones en vivo para enganchar a las audiencias. Aclaró que la tradición audiovisual de la cadena facilitó su adaptación a plataformas como TikTok y que han constatado el interés del público por seguir acontecimientos en tiempo real. “Hemos descubierto que todo lo que está en vivo funciona”, aseveró, subrayando una de las ventajas del periodismo profesional: “Estar donde hay que estar y relatar lo que sucede es algo que será muy difícil de lograr para un agente de inteligencia artificial”. Por su parte, Byrne consideró que el actual proceso de transformación representa una oportunidad para robustecer el valor diferencial de las agencias informativas. En un contexto saturado de contenidos, destacó la algo fundamental de contar con periodistas en diferentes territorios, capaces de obtener testimonios, verificar información y ofrecer coberturas originales. “El problema que enfrentamos muchos es que apenas dos o tres personas producen videos en la redacción, mientras hay 80 más que hacen otra cosa. Yo cambiaría esa fórmula”, planteó García-Ruiz, editor en jefe del San Francisco Chronicle. El directivo de AP consideró que la clave radica en seguir produciendo el mejor periodismo en medio de los cambios tecnológicos y de las transformaciones en los hábitos de consumo. Asimismo, remarcó que la presencia de reporteros en el lugar de los acontecimientos es un valor esencial para los clientes de la agencia, tanto medios de comunicación como usuarios directos. García-Ruiz centró su discurso en la transformación de los formatos y la necesidad de cambiar la composición de las redacciones. Al explicar su decisión de iniciar un nuevo medio enfocado en el formato video, afirmó: “Hoy en día la comunicación se hace principalmente a través del video. Es un momento histórico, la forma en que la gente se comunica ha cambiado”. El director del San Francisco Chronicle puso en entredicho que las organizaciones mantengan equipos audiovisuales reducidos mientras la mayoría de sus periodistas continúan trabajando únicamente en formatos tradicionales. “El problema que tenemos muchos es que apenas dos o tres personas hacen video en la redacción y 80 se encargan de otra cosa. Yo cambiaría esa fórmula”, opinó García-Ruiz. También abordó los acuerdos comerciales entre empresas periodísticas y plataformas de inteligencia artificial. Mencionó que Hearst, el grupo propietario del San Francisco Chronicle, decidió establecer una relación contractual con OpenAI, aunque reconoció que todavía hay dudas sobre el verdadero valor económico de esos convenios. “Sin o con contrato, las compañías de inteligencia artificial nos están arrebatando todo, a diario”, lamentó. Añadió que esos acuerdos permiten generar ingresos y abrir canales de diálogo con las empresas tecnológicas, pero no resuelven de manera independiente los problemas de sostenibilidad que enfrentan los medios. El debate subrayó que liderar el cambio requiere mucho más que simplemente incorporar tecnología; implica revisar las estructuras de trabajo, fortalecer las capacidades de los periodistas, experimentar con nuevos formatos y decidir cómo distribuir los recursos disponibles. En este proceso, la reportería original y los criterios editoriales continúan siendo aspectos cruciales para diferenciar el periodismo profesional de la creciente oferta de contenidos digitales. En otro segmento del encuentro, Álvaro Liuzzi, consultor en medios digitales y miembro del Programa Redacciones5G de Personal, exploró cómo la inteligencia artificial está configurando la organización editorial y la relación con los lectores. “Los medios que más avanzan en la integración de inteligencia artificial son aquellos que logran mantener programas internos de formación continua”, destacó, subrayando la importancia de convertir la capacitación en una práctica constante. Liuzzi observó que las interfaces conversacionales están cambiando la manera de acceder a las noticias, lo que obliga a las empresas periodísticas a revisar sus estrategias de distribución y personalización. “La información ya no se lee, se consulta, se resume, se compara y se contextualiza desde una interfaz que simula una conversación”, afirmó. También advirtió sobre los peligros de ofrecer únicamente contenidos que se alineen con las preferencias previas de cada usuario. “Personalizar no debe significar reducir el universo informativo de cada persona, sino ayudar a ampliarlo”, concluyó. Durante la tarde, The New York Times fue galardonado con el Gran Premio SIP a la Libertad de Prensa 2026, en reconocimiento a su firme defensa del periodismo independiente. La distinción fue entregada por Roberto Rock, director de La Silla Rota, y recibida por Marc Lacey, director editorial del diario estadounidense, quien expresó su gratitud por el reconocimiento en nombre de los miles de periodistas de su organización que trabajan en condiciones difíciles tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. En su discurso, Lacey alertó sobre las presiones ejercidas por el gobierno de Donald Trump sobre los medios, así como las restricciones al acceso de los periodistas a organismos gubernamentales, acciones intimidatorias y ataques personales contra profesionales de la información. Mencionó episodios vinculados al acceso de CNN y Politico a la Casa Blanca, así como las acciones legales que The New York Times ha emprendido frente a las restricciones impuestas por el Pentágono. También observó que la prensa estadounidense enfrenta una creciente polarización social, el cierre de miles de publicaciones y el impacto económico de la inteligencia artificial. Lacey recordó que este año el diario cumple 175 años y ha enfrentado diversas formas de presiones políticas y comerciales a lo largo de su historia, desde la Guerra Civil hasta los conflictos actuales. Resaltó la relevancia de mantener la independencia editorial, investigar los hechos sin condicionamientos y cuestionar interpretaciones establecidas, incluso cuando los resultados no coincidan con las expectativas. Para cerrar, reivindicó el principio editorial histórico del periódico: “Sin miedo ni favor”, un dictamen que, según afirmó, sigue siendo relevante frente a las presiones del poder político. El papel de la justicia respecto a las amenazas a la libertad de expresión, las demandas orientadas a intimidar a periodistas y la debilidad de las instituciones democráticas fueron los temas centrales de un debate que reunió a Natalia Ángel Cabo, magistrada de la Corte Constitucional de Colombia; Catalina Botero, exrelatora especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, y Nancy Hernández, expresidenta y jueza de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La moderación estuvo a cargo de Ana Bejarano, codirectora de El Veinte, una organización colombiana dedicada a la defensa de la libertad de expresión. “No hay nada más barato que demandar a un periodista o denunciarlo”, apreció Botero, al repasar casi cinco décadas de jurisprudencia interamericana y subrayar que una de sus principales contribuciones ha sido establecer garantías no solo para los periodistas, sino también para el derecho de los ciudadanos a recibir información. Mencionó medidas como el acceso a documentos públicos, la protección del secreto profesional y de las fuentes, la prohibición de la censura previa y la necesidad de investigar los ataques a quienes trabajan en prensa. También recordó las disposiciones de protección adoptadas para periodistas amenazados en Venezuela, así como las decisiones que buscan evitar que sanciones judiciales causen daños irreparables. La magistrada resaltó “el derecho de acceso a información pública y el principio de máxima divulgación”, además de “la protección reforzada de los discursos de interés público, del secreto profesional y del secreto de la fuente”. Adicionalmente, incluyó la protección ante declaraciones perjudiciales de presidentes y altos funcionarios, indemnizaciones civiles desproporcionadas y obstáculos al trabajo periodístico durante manifestaciones sociales. No obstante, Hernández advirtió que el problema no se limita a la existencia de leyes protectoras. También es relevante cómo se manejan los procedimientos judiciales. “Está claro que el proceso judicial no puede ser un castigo; tiene que ser tutela”, enfatizó. En este sentido, defendió la creación de mecanismos para desestimar demandas abusivas en etapas tempranas. Explicó que, en ciertos casos, un juicio civil puede convertirse en una presión económica severa para un periodista, debido a los costes de defensa, la duración del proceso y posibles incidencias en su patrimonio. Desde la experiencia de la Corte Constitucional de Colombia, Natalia Ángel Cabo reflexionó sobre las contradicciones en la acción de tutela, un mecanismo creado para proteger derechos fundamentales que puede ser mal utilizado para silenciar investigaciones periodísticas. “La tutela no es el problema; es el abuso que se hace de ella para callar a las voces”, afirmó. La magistrada admitió que hay decisiones judiciales que garantizan la libertad de expresión, pero otras que terminan restringiéndola. Subrayó la necesidad de que los jueces diferencien entre información y opinión, y que la veracidad que se exige a un periodista no implica demostrar una verdad absoluta, sino cumplir con un deber razonable de diligencia en la investigación. También abogó por la aplicación de criterios coherentes, independientemente de la persona que presente una demanda, así como por soluciones judiciales que restrinjan lo menos posible la circulación de información. “Es fundamental pensárselo muy bien antes de decidir que un contenido debe ser eliminado”, advirtió. Su comentario estuvo dirigido a las órdenes judiciales que exigen la retirada de publicaciones, las cuales pueden tener un efecto inhibidor sobre el periodismo, aun cuando eventualmente sean revocadas. También mostró su descontento hacia las penas de prisión por injuria y calumnia, por sus potenciales efectos sobre el debate público. Catalina Botero amplió el análisis sobre el deterioro de las democracias y el avance de gobiernos que intentan reducir los controles institucionales. Según explicó, los ataques a la prensa suelen manifestarse a través de dos procesos simultáneos: la modificación de normas que disminuyen las garantías del periodismo y el debilitamiento de la independencia de los jueces encargados de hacerlas cumplir. “Estamos viviendo un momento de serios problemas democráticos que afectan gravemente la libertad de expresión”, afirmó. Botero argumentó que, ante leyes restrictivas, la existencia de jueces independientes puede ser crucial para prevenir abusos. La exrelatora describió distintas formas de persecución judicial contra periodistas, siendo una de las más comunes el uso de disposiciones por injuria, calumnia y responsabilidad civil para promover litigios que drenan recursos, tiempo y energía de las redacciones. “No hay nada más barato que demandar o denunciar a un periodista”, afirmó, explicando la asimetría entre quienes inician ciertas acciones y aquellos que deben defenderse. Botero mencionó ejemplos en la región donde autoridades o grupos de poder han utilizado marcos legales para intentar restringir investigaciones periodísticas. También advirtió sobre iniciativas que, aunque se presentan como mecanismos de protección a la prensa, pueden en la práctica permitir una mayor intervención estatal en los contenidos y decisiones editoriales. En medio de esos riesgos, destacó el papel de los tribunales que aplican estándares constitucionales e internacionales para impedir restricciones arbitrarias. La conversación también tocó una preocupación común: el debilitamiento de la independencia judicial que puede afectar simultáneamente a jueces y periodistas, ambos actores que cumplen funciones distintas, pero cruciales para controlar abusos de poder. Las participantes señalaron que las presiones sobre las cortes constitucionales y organismos internacionales de derechos humanos debilitan las garantías disponibles para la ciudadanía. El debate dejó abierta una conclusión común: la libertad de prensa no solo depende de su reconocimiento en las constituciones y tratados, sino también de la existencia de jueces independientes que puedan evitar que normas y procedimientos judiciales se conviertan en instrumentos de censura. Al final de la jornada, la SIP otorgó sus Premios a la Excelencia Periodística 2026, que reconocen investigaciones, coberturas y producciones sobresalientes de medios y periodistas en las Américas. Durante la ceremonia, María Lorente, presidenta de la Comisión de Premios de la organización, destacó la dedicación de los profesionales galardonados. “Hoy no solo estamos entregando premios; estamos reconociendo una forma de ejercer el periodismo que exige rigor, independencia, perseverancia y, a menudo, una buena dosis de valentía”, afirmó. El jurado seleccionó a los ganadores y menciones honoríficas en 13 categorías, destacando por primera vez el Periodismo con perspectiva de igualdad, con el apoyo de la Comisión Interamericana de Mujeres. Un medio recibió la mayor cantidad de premios en esta edición, incluyendo dos primeros premios y tres menciones honoríficas, que reconocieron trabajos de entrevistas, narrativas visuales, cobertura de actualidad, periodismo de datos y perspectiva de igualdad. Norberto Frigerio, director de Relaciones Institucionales de dicho medio, recibió los diplomas en representación de la organización. “El periodismo de calidad no se improvisa. Requiere tiempo, recursos, independencia editorial y, sobre todo, periodistas comprometidos con su labor”, concluyó Lorente.










