El Indicador de confianza empresarial se situó en -20,2% en agosto, el nivel más bajo desde diciembre de 2025. Para el tercer trimestre, el 19,7% de los encuestados espera una disminución en el volumen de producción, mientras que solo el 15,4% anticipa un incremento. El 64,9% restante no prevé cambios, de acuerdo con la Encuesta de Tendencia de Negocios del Indec.
La perspectiva sobre la demanda interna resulta aún más negativa. El 23,8% de los industriales anticipa una baja en los pedidos, el 13,8% prevé un aumento y el 62,4% no espera variaciones.
En cuanto a las exportaciones, este aspecto fue la única variable con pronósticos levemente favorables. Un 18,2% de las empresas estima que sus exportaciones aumentarán en los próximos tres meses, mientras que el 17,1% proyecta una disminución y el 64,7% espera estabilidad.
La situación del personal afectado al proceso productivo también es preocupante. El 17% de los consultados manifestó que planea reducir las horas de trabajo, frente al 5,8% que prevé un aumento. El 77,2% no planifica cambios en este aspecto.
Respecto a la cantidad de empleados, el 16,5% de las firmas se muestra dispuesto a disminuir su personal, mientras que solo el 3,7% espera incrementarlo; el 79,8% mantendría la dotación actual.
La percepción general sobre la evolución de los negocios es de estancamiento, ya que el 74,4% de los encuestados considera que su situación permanecerá igual durante este período. Un 13,3% prevé un deterioro y un 12,3% espera una mejora. En relación con los precios de venta, el 62,4% anticipa que no habrá cambios, mientras que el 30,5% proyecta aumentos y el 7,1% espera disminuciones.
La encuesta también indagó sobre la percepción empresarial respecto a agosto, siendo el 52,9% de los encuestados quienes consideraron que su cartera total de pedidos estaba por debajo de lo normal; el 44,9% la consideró normal y solo el 2,2% la situó por encima de ese estándar.
En cuanto a las exportaciones actuales, el 36,9% las ubicó por debajo de lo habitual, el 55,6% en un nivel normal y el 7,5% superior a lo esperado.
Sobre los stocks de productos terminados, el 64,4% los consideró adecuados, el 20,6% indicó que estaban por encima de lo adecuado y el 15% declaró que se encontraban por debajo.
La situación empresarial fue definida como normal por el 62,3% de las empresas; el 30% la calificó de mala y el 7,7% de buena. En términos financieros, el 63,7% describió su estado como normal, un 25,3% como malo y un 11% como bueno. El acceso al crédito fue considerado normal por el 62,5%, difícil por el 31,4% y fácil por apenas el 6%.
El 53,6% de las empresas indicaron que la insuficiencia de demanda interna es el principal obstáculo para aumentar la producción, seguido por la competencia de productos importados (10,1%) y la incertidumbre económica (6,7%). Entre las otras limitaciones destacadas, el 5,1% mencionó otros factores, el 4,4% citó la escasez de materias primas, insumos o componentes, otro 4,4% indicó problemas financieros y el 3,7% una demanda externa insuficiente. Otros obstáculos también fueron señalados, como la falta de equipo adecuado (1,9%), la escasez de mano de obra calificada (1,4%), leyes económicas poco claras (0,8%), falta de mano de obra general (0,6%) y escasez de energía (0,5%). Un 6,7% de las empresas no reportó enfrentarse a limitaciones.
Según los datos del Indec, la actividad industrial experimentó una caída del 5% en julio en comparación con junio y un descenso del 4,9% en relación con julio de 2025. Así, el sector acumula una contracción del 2,6% entre enero y julio de 2026.
La evolución fue dispar entre las distintas ramas que componen el índice de producción manufacturera, con doce de las 16 divisiones registrando descensos interanuales y solo cuatro reportando variaciones positivas.
La caída más significativa se observó en “Otros equipos, aparatos e instrumentos”, que cayó un 31,4% respecto a julio del año anterior. Dentro de esta categoría, la producción de equipos informáticos, televisores, aparatos de comunicación y componentes electrónicos se redujo un 49,8%, influenciada por una menor producción de celulares y televisores. La fabricación de equipos y aparatos eléctricos también se vio afectada, con una disminución del 25% en la producción de motores, generadores y transformadores.
“Maquinaria y equipo” ocupó el segundo lugar, con una reducción del 26,7%. La producción de maquinaria agropecuaria descendió un 46,6%, atribuido a una disminución en la demanda de equipos de producción nacional.
Por otro lado, la división de “Prendas de vestir, cuero y calzado” presentó una contracción del 15,9%. La fabricación de indumentaria cayó un 14,4%, y la producción de calzado y sus partes tuvo una caída del 26,5%, enfrentándose a una demanda interna más débil y a un aumento de la competencia de bienes importados.
Entre las divisiones que registraron resultados positivos, “Madera, papel, edición e impresión” aumentó un 7,1%, impulsada principalmente por un incremento del 12,6% en papel y productos de papel, así como un alza del 4,8% en madera y del 3,2% en edición e impresión.
Finalmente, la división de “Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear” experimentó un crecimiento del 8,1%. La producción de gasoil creció un 10,9% y la de naftas, un 4,5%, aunque los asfaltos mostraron una caída del 35%. Por último, “Industrias metálicas básicas” registró un aumento del 1,6%, sustentado por el crecimiento de la industria siderúrgica, que creció un 5,4%, así como por la producción de aluminio y otros metales no ferrosos, que incrementaron un 5%.










