El mercado parece dejar atrás la incertidumbre, mostrando señales de optimismo y una inclinación hacia un cambio en el Palacio do Planalto. Esta posible transformación podría tener repercusiones en Argentina, país con el cual Brasil mantiene una relación comercial clave, que se ha visto tensionada desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada.
La situación es tal que el líder libertario argentino asistió a un evento oficial de Bolsonaro, lo que agudizó el conflicto con la administración de Lula, que decidió retirar a su embajador en Buenos Aires. Los sondeos actuales reflejan una paridad entre ambos candidatos, aunque también sugieren una victoria ajustada para el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, un resultado que podría impactar significativamente en la política argentina y en la relación entre ambas naciones.
Diversas encuestas coinciden en establecer la misma dinámica: Lula liderando en la primera vuelta, seguido de una posible ventaja para Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta. Un ejemplo de ello es el sondeo realizado por Quaest, donde ambos competidores aparecen prácticamente empatados en el primer turno (37 a 33), dentro del margen de error, y la polarización se torna extrema, ya que el tercer candidato tiene solo un 6%, mientras que el porcentaje de indecisos alcanza el 8%.
En el escenario de segunda vuelta más probable, Flávio y Lula siguen en una lucha reñida, con el candidato del PL obteniendo un 42% y el del PT subiendo a un 41%. Las encuestas también destacan patrones similares en distintos grupos etarios, mostrando que Lula tiene una ventaja de 7 puntos entre las votantes mujeres, mientras que los hombres le otorgan a Bolsonaro un margen de 10 puntos.
Desde la encuestadora afirman que este comportamiento electoral no se debe al reciente incremento en los montos del programa social Bolsa Família, ya que no hubo un incremento notable entre los beneficiarios que voten a Lula tras el anuncio, aunque el miedo al retorno de Bolsonaro ha crecido en este segmento en la última quincena.
Flávio ha consolidado su ventaja entre los votantes de altos ingresos, aumentando su margen de 13 puntos a 20 en la última semana. Además, la percepción del estado de la economía también juega un papel importante en el rechazo hacia Lula: solo el 10% de los brasileños consideran que sus ingresos han aumentado un ritmo superior al de la inflación, mientras que un 33% afirma que sus ingresos no han crecido y un 24% indica que el aumento ha sido menor que el costo de vida.
La relación entre ambos candidatos se remonta a los días en que Milei se reunía con Jair Bolsonaro, lo que sugiere una continuidad ideológica. De hecho, Bolsonaro ha elogiado a Milei, al mencionar que “si en Argentina hubo motosierra, en Brasil habrá tijeretazo en los impuestos, la burocracia y la corrupción”. Este intercambio de elogios entre ambos líderes de la derecha contrasta con la creciente tensión entre Milei y Lula.
Actualmente, las relaciones bilaterales se encuentran en uno de sus momentos más bajos, situación que podría resultar difícil de revertir en un hipotético segundo mandato de Lula. En este sentido, Bolsonaro ha criticado el enfriamiento de las relaciones diplomáticas, afirmando: “Repudio enérgicamente la decisión del gobierno de Lula de rebajar las relaciones diplomáticas con Argentina, una nación hermana, nuestro mayor socio comercial en Sudamérica y un amigo histórico del pueblo brasileño”.
En el marco de la campaña, uno de los temas destacados es el déficit fiscal brasileño, que se asemeja a las cifras de Argentina durante la pandemia. Milei, por su parte, ha manifestado su opinión al respecto a través de las redes, advirtiendo sobre las consecuencias de tales situaciones.
Como si se tratara de un juego de estrategia, Milei visualiza la victoria de Bolsonaro como una parte crucial de la lucha por la libertad en la región. El libertario apuesta por un continente “pintado de azul”, en oposición a los “rojos” que asocia con los “socialistas”. Lula y el uruguayo Yamandú Orsi son los que aún resisten en esta cruzada. Las próximas semanas serán decisivas, ya que la política está lejos de ser una cuestión de azar.










