La sesión del Senado del jueves fue inusual, ya que la convocatoria del oficialismo no logró reunir quórum. Los senadores peronistas no se presentaron, y el bloque libertario tampoco ocupó sus bancas.
Desde el entorno de Bullrich se sostuvo que la decisión de no participar fue con el objetivo de no ceder ante una oposición beligerante contra Adorni. Por su parte, desde el peronismo se argumentó que la falta de quórum refleja que ni los aliados desean proteger al jefe de Gabinete en el Congreso.
El escenario del jueves evidenció una estrategia del oficialismo para evitar un debate que podría haber paralizado la agenda legislativa. Esto cambió el sábado con la salida de Adorni y se consolidó el domingo con la llegada de Diego Santilli a su posición.
Santilli se presenta no solo como un vínculo esencial entre Karina Milei y Cristian Ritondo en la provincia de Buenos Aires, sino también como un negociador hábil con los gobernadores, lo que resulta clave para la aprobación de iniciativas como el Super RIGI, la reforma de la Ley de Tierras o la Ley de Sociedades.
Bullrich, que busca mostrar resultados concretos, anhela las imágenes que acompañen victorias legislativas. Fuentes cercanas sugieren que esto no sería posible si el enfoque recaía en el patrimonio de Adorni.
Esto quedó claramente demostrado durante la recepción de Santilli. Bullrich le deseó: “Muchos éxitos en este nuevo desafío, Colo. Vamos a acompañarte desde el Congreso para estar a la altura del cambio que eligieron los argentinos”.
Además, la dirigente no dudó en criticar a Adorni. “Si queremos cambiar el país de verdad, teníamos que dejar de lado las distracciones y discutir las leyes importantes que impulsa el Presidente”, afirmó.
Fuentes consultadas señalaron que el bloque de Bullrich consideró a Adorni como “estúpido” tras su desafío al Senado. Este último había acordado posponer la interpelación y tratar el tema en la Comisión de Acuerdos, además de cancelar el informe de gestión previsto para el 2 de julio.
Una fuente cercana comentó que “ningún senador quiere reconocerlo como jefe de Gabinete”, subrayando la falta de interés en participar en una interpelación no oficial.
Apenas finalizó la reunión de labor parlamentaria, Adorni lanzó un mensaje desafiante: “Estoy a disposición para presentarme el día 2 de julio próximo para brindar el informe de gestión como marca la Constitución Nacional. Fin”. Este desafío fue considerado por el círculo de Bullrich como un asunto personal de Adorni.
Se sostiene que, al no abrir la sesión, Bullrich se aseguró de no dar quórum y así evitar la discusión en torno a Adorni. Con la llegada de Santilli, la senadora ahora cuenta con un aliado para avanzar con la agenda del gobierno y al mismo tiempo, fortalecer su posición en vistas a una potencial candidatura.
Desde la UCR, señalaron que “cumplieron con su responsabilidad en el recinto”, atribuyendo la falta de quórum a disputas políticas ajenas a las prioridades del país.
Los radicales, cercanos a Milei, manifestaron que la situación con Adorni estaba obstaculizando la aprobación de proyectos, pero ahora, tras su salida, estarían más dispuestos a colaborar. La misma percepción parece compartir el peronismo provincial, que había indicado previamente que la responsabilidad recaía sobre el gobierno respecto a Adorni.
El orden del día de esa reunión incluía varias iniciativas, entre ellas pliegos diplomáticos y la designación de siete jueces propuestos por el Poder Ejecutivo, así como un proyecto relacionado con la inviolabilidad de la propiedad privada.
Una fuente libertaria indicó que “están los votos”, pero mientras el tema Adorni permanezca sin resolverse, el Senado seguirá paralizado.
Esta semana, se retomará la discusión sobre la inviolabilidad de la propiedad privada, que contempla modificaciones a la Ley de Tierras y a la ley de Manejo del Fuego. Se anticipan ajustes en los artículos relacionados con la Ley de Tierras y las condiciones para la adquisición de tierras por extranjeros.
Desde el oficialismo se prevé negociar límites en la cantidad de hectáreas que pueden ser compradas por extranjeros, con la necesidad de que estas transacciones sean aprobadas en el Congreso Nacional. Se considera que el proyecto está prácticamente cerrado y los votos están asegurados, abriendo así la posibilidad de reactivar el Senado, tal como lo demandan los aliados de Bullrich.










