Recientemente, se conoció la historia de Bruno, un apasionado hincha de Burzaco, que vendió su colección de camisetas para poder asistir al Mundial. Y no es un caso aislado. Son miles los fanáticos que han estado ahorrando desde el Mundial de Qatar o que recorren Estados Unidos de costa a costa en bicicleta.
Otros optan por dormir en la playa o en su auto, organizando parrilladas improvisadas y disfrutando de un chorizo en un parque. Algunos no logran conseguir entradas y se ven obligados a conformarse con el ambiente de los Fan Fest, ya que los precios en reventa llegan hasta los 2.500 dólares.
En estos casos, un premio al esfuerzo sería merecido, y en programas como Sábado Bus, se haría un reconocimiento especial. En contraste, algunos influencers disfrutan de privilegios al grabar su fanatismo en las tribunas, mientras que ciertos barras, inexplicablemente, se dan el lujo de recibir entradas para luego mostrarse indiferentes al juego.
La variedad de camisetas de Messi entre los hinchas es notable, desde la 19 con la que debutó en el Mundial de Alemania hasta las más recientes, tanto en celeste y blanca como en azul, una joya de diseño.
¿Es la hinchada argentina la mejor del Mundial? Sin lugar a dudas, ocupa un lugar destacado, aunque sería prudente actualizar el clásico “Muchachos…”. Es un tema diferente cantar “el que no salta es un inglés”, que tiene un peso simbólico ligado a Diego y Malvinas, que mantener la melodía de La Mosca.
La hinchada brasileña también merece reconocimiento, con sus garotas que se anudan la camiseta amarilla y despliegan su entusiasmo al ritmo del sambódromo. En el otro extremo, la barra japonesa ha sido elogiada por la limpieza que mantienen en las tribunas, llevándose esponjas y limpiadores para dejar todo impecable. ¿Acaso actúan así en sus hogares?
La hinchada de Senegal resplandece con su vibrante batucada, capaz de hipnotizar a la audiencia, aun cuando su equipo genera pocas expectativas. Eso es lo que representa el espíritu del Mundial: estar presente, disfrutar y compartir con diferentes culturas.
Los mexicanos apuestan por un estilo retro, bailando clásicos como We Will Rock You de Queen durante los entretiempos, mientras que algunos hinchas se visten de mariachis, desafiando al calor con enormes sombreros. Un hincha de Portugal sorprendió con su camiseta de Cristiano Ronaldo y una máscara de cabra, un esfuerzo considerable para destacar que el jugador, con goles en seis Mundiales, es el GOAT.
La reina Máxima de los Países Bajos tampoco pasó desapercibida, luciendo dos camisetas durante el Mundial. Primero apoyó a su equipo jugando contra Suecia, y poco después la vimos en el partido entre Curazao y Ecuador. A su lado, el rey Guillermo Alejandro, cada vez más parecido a Van Gaal, disfrutaba de la fiesta. Tras el empate con Ecuador, la reina se unió a los jugadores en el vestuario, compartiendo su alegría por el juego.
Si llegara a darse una final entre Países Bajos y Curazao, ¿por quién se inclinaría? Máxima tiene un legado argentino, lo cual añade un toque especial a este enigma. El fervor de los hinchas es una historia rica en matices, y cada uno de ellos aporta su propio sabor a esta apasionante Copa del Mundo.










